"Iura", "Masha"... Sólo los diminutivos garabateados en la espalda permiten distinguir al personal sanitario cubierto con sus trajes de protección integral, mientras se disponen a atravesar la esclusa que conduce a la "zona roja", donde se encuentran los pacientes infectados por el nuevo coronavirus.

| Fuente: AFP

Moscú es el principal foco epidémico en Rusia con más de la mitad de los 555 decesos y 63.000 contagios.

| Fuente: AFP

En el antiguo establecimiento de Spasokukotski, los pacientes ya ocupan 406 de las 434 camas disponibles hace una semana. Y las ojeras del personal sanitario son profundas.

| Fuente: AFP

Dmitri Alayev, de 35 años, cirujano gástrico, es ahora responsable de una sección que atiende a unos 40 pacientes. Después de siete horas de servicio, se concede un descanso de media hora, antes de regresar.

| Fuente: AFP

"El trabajo no es fácil, con trajes, máscaras, etc. Pero los cirujanos están acostumbrados a trabajar en estas condiciones. Lo difícil es estar lejos de la familia, en aislamiento", dice el joven médico, bebiendo grandes sorbos de una botella de agua.

| Fuente: AFP

El personal que se ocupa de la COVID-19 se trasladó a hoteles para evitar contagiar a sus familiares.

| Fuente: AFP

Moscú, con sus medios financieros incomparables en Rusia, es presentado por las autoridades como el modelo de la lucha contra la epidemia. En Spasokukotski no faltan los equipos de protección, aseguran los médicos durante una visita supervisada organizada para la AFP por el departamento de Salud de la capital rusa.

| Fuente: AFP

Aquí se almacenan cajones repletos de máscaras, gafas, trajes y cubre calzado. Pero no es así en todo Rusia. Según los testimonios recogidos por la AFP y los sindicatos de salud, muchos médicos denuncian escasez, que puede convertirlos en víctimas y vectores de contagio.

| Fuente: AFP

El doctor Alayev asegura que él y sus compañeros siguen siendo "muy optimistas a pesar de las circunstancias", aunque admite tener miedo. "Cuando vemos la tasa de infección de los médicos, creo que la situación será bastante grave".

| Fuente: AFP

El ministerio de Salud no publicó ninguna estadística al respecto. Pero decenas de casos fueron reportados por personal sanitario y medios de comunicación.

| Fuente: AFP

"Aquí se han creado condiciones únicas para acoger a los pacientes", dice Alexei Pogonin, médico jefe del hospital y adjunto de los servicios de salud de Moscú, quien se abstiene de opinar sobre las condiciones de sus colegas en otras partes de Rusia.

| Fuente: AFP

Tenemos un protocolo estricto. Una vez equipado, el personal de salud espera delante de la esclusa de seguridad la hora exacta de su toma de servicio, inscrita en su pecho con fieltro rojo.

| Fuente: AFP

Según Pogonin los pacientes también están en condiciones de comodidad poco comunes en los hospitales públicos rusos, reputados decrépitos después de años de recortes presupuestarios.

| Fuente: AFP

El personal hospitalario dispone de zonas de descanso donde, vestidos con sus pijamas a cuadros de servicio, toman sus comidas o leen los libros disponibles, desde Dostoyevsky hasta las novelas de moda.

| Fuente: AFP

Frente a un futuro incierto y lejos de sus seres queridos, el personal deben "apoyarse emocionalmente", señala la enfermera jefe Oksana Barichnikova, de 43 años. "Nos dimos cuenta de que somos un gran equipo, una familia". 

| Fuente: AFP

Pero nadie se pronuncia sobre el futuro. ¿Qué pasará si el hospital y Moscú se quedan sin camas? Al ritmo actual, las 80.000 plazas disponibles en Rusia serán ocupadas en tres o cuatro semanas, según las autoridades.

| Fuente: AFP

Un ala entera del hospital público moscovita de Spasokukotski ha sido reconvertida en servicio de enfermedades infecciosas. Menos de una semana después de su apertura, casi todas las camas ya estaban ocupadas por enfermos de COVID-19.

| Fuente: AFP

Moscú es el principal foco epidémico en Rusia con más de la mitad de los 555 decesos y 63.000 contagios.

| Fuente: AFP