Un coliseo de El Alto, la segunda mayor ciudad de Bolivia, ha cambiado los espectadores en las gradas por detenidos por incumplir la cuarentena que rige en el país para prevenir el coronavirus. Unas gradas de concreto para sentarse o tumbarse esperan a quienes incumplan la cuarentena en la ciudad boliviana.

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Son ocho horas de castigo por estar en la calle cuando no debían. Algunos días solo son un par de arrestados, pero otros pueden llegar a la veintena, explica a Efe el suboficial mayor de la Policía Boliviana Cándido Asillanes. Un cartel de "Infractores COVID-19" recibe al castigado cuando pasa la reja custodiada por un policía, para que purgue su pena frente a porterías de fútbol sala, canastas de baloncesto y publicidad.

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En parejas, habitualmente a un lado mujeres y al otro hombres, mirando su celular, pasan las ocho horas de castigo con que un decreto presidencial sanciona a quienes estén en la calle en horas no permitidas. La pena es también de multa, del equivalente a unos 145 dólares, pero no todos tienen ese dinero y muchos "no cancelan" cuando tras pasar las ocho horas salen libres del coliseo convertido en celda, comenta Asillanes.

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Tras ser fumigados, como medida preventiva ante el COVID-19, en las frías gradas de la cancha tendrán que escuchar por megafonía consejos para prevenir la enfermedad. "La gente no está cumpliendo", dice el oficial.

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En El Alto, con cerca de un millón de habitantes, es una de las ciudades donde se reforzó la presencia militar y policial tras episodios de incumplimiento de la cuarentena estricta, declarada desde el pasado 22 de marzo y ampliada hasta el próximo 10 mayo. 

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Muchos vecinos de esta ciudad del altiplano, a unos 4.000 metros de altura, viven del comercio informal en la calle, en busca de clientes tanto de El Alto como de la vecina La Paz. Bolivia reporta 66 fallecidos y 1.229 casos confirmados de coronavirus, en un país con cerca de once millones de habitantes.

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