Irán vive el décimo día de protestas con concentraciones, represión y advertencias

En Teherán, los comerciantes del Gran Bazar cerraron sus negocios y se concentraron, coreando consignas contra la República Islámica
En Teherán, los comerciantes del Gran Bazar cerraron sus negocios y se concentraron, coreando consignas contra la República Islámica | Fuente: EFE | Fotógrafo: ABEDIN TAHERKENAREH

Las protestas iniciaron con reivindicaciones económicas y han derivado en demandas del fin de la República Islámica en decenas de ciudades.

Irán vive el décimo día de protestas que comenzaron con reivindicaciones económicas y han derivado en demandas del fin de la República Islámica en decenas de ciudades, convirtiéndose en las mayores movilizaciones desde el movimiento 'Mujer, Vida y Libertad' en 2022.

Las manifestaciones han continuado este martes en varias ciudades, pese a la represión de las fuerzas de seguridad.

En Teherán, los comerciantes del Gran Bazar cerraron sus negocios y se concentraron, coreando consignas contra la República Islámica y su liderazgo, así como a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví, derrocada durante la Revolución Islámica de 1979, según vídeos difundidos por activistas en redes sociales.

Manifestaciones similares se produjeron en otros centros comerciales de la capital, incluido el mercado de electrodomésticos de Amin Hozour, donde se registraron enfrentamientos y las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

Otras ciudades, como Mashad, Lahijan y Shahrekord, también fueron escenario de protestas. En esta última, los vídeos publicados en redes sociales muestran disparos de fuerzas gubernamentales contra manifestantes durante las concentraciones.

"El sistema no puede continuar"

El analista político Abbas Abdi explicó a EFE que, debido a la influencia de factores externos, no puede afirmar con certeza qué escenario es probable con estas protestas.

Sin embargo, dijo que es evidente que la gente no quiere a la República Islámica.

“Este sistema no puede continuar, y supongo que estas protestas continuarán de manera más o menos sostenida y, antes de cambios políticos serios, es poco probable que se apaguen”, opinó.

Abdi explicó que la diferencia de estas protestas con movimientos anteriores radica en dos aspectos. Primero, que estas manifestaciones eran completamente predecibles, a diferencia de las de 2022, que estallaron tras la muerte bajo custodia de la joven Mahsa Amini, quien había sido detenida por no llevar correctamente el velo islámico.

“Hace dos meses ya había señalado que el sistema no podría concluir este año iraní (que finaliza en marzo) con facilidad”, dijo Abdi.

La segunda diferencia, destacó, es que desde el inicio las protestas “derivaron rápidamente en un movimiento político y de derrocamiento”, y que los debates económicos iniciales ya no tienen tanta relevancia.

Las manifestaciones comenzaron en Teherán el 28 de diciembre, inicialmente impulsadas por comerciantes y sectores económicos afectados por la caída del rial y la elevada inflación.

De hecho, este martes, en el décimo día de protestas, el rial registró un nuevo mínimo histórico, llegando a cotizarse a 1 470 000 por dólar en el mercado libre, con una depreciación de 20,29 % respecto al mes pasado y del 81 % en comparación con el año anterior.

Hasta el momento, al menos 29 manifestantes han perdido la vida y 1 203 han sido detenidos, según la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos.

Por su parte, medios conservadores en Irán, como la agencia Tasnim, reportaron que 568 miembros de las fuerzas de seguridad han resultado heridos en enfrentamientos con “alborotadores armados por agentes extranjeros” infiltrados en las protestas.

En los últimos días, las autoridades iraníes han reiterado que Israel y Estados Unidos están detrás de los disturbios.

El Consejo de Defensa de Irán advirtió este martes que cualquier agresión o comportamiento hostil será respondido de manera “proporcional, firme y decisiva”, en referencia al apoyo de Washington y Jerusalén a las protestas.

El organismo subrayó que la seguridad, independencia e integridad territorial del país constituyen una “línea roja infranqueable”.

“La República Islámica no se limita a reaccionar solo después de un ataque y entiende las señales objetivas de amenaza como parte de la ecuación de seguridad”, aseveró el Consejo, tras las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió que Irán sería “golpeada muy duramente” si mueren más manifestantes.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró que Israel es “solidario con la lucha del pueblo iraní y con sus aspiraciones a la libertad y a la justicia”, y advirtió que “es perfectamente posible que nos encontremos en un momento en el que el pueblo iraní tome su destino en sus manos”.

Estas declaraciones han sido consideradas por Teherán como evidencia de injerencia directa.

El lunes, por el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, acusó a Estados Unidos e Israel de “incitar a la violencia, el terrorismo y el asesinato”.

Aún así, Abbas Abdi considera que las protestas no pararán.

“Incluso si se apagan, volverán a estallar después de un tiempo”, concluyó, destacando que el descontento social y político en Irán es profundo.

Además del desplome económico, Irán enfrenta una crisis energética, una grave escasez de agua debido a una sequía prolongada y una extrema contaminación del aire que provoca cerca de 60 000 muertes al año. 

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