El alcalde de Pisco, Juan Mendoza, denunció que más de diez mil familias en la ciudad siguen viviendo en viviendas provisionales, construidas, en su mayoría, a base de esteras y calaminas.

Al respecto, el burgomaestre pisqueño consideró que el Gobierno debe priorizar la construcción de "viviendas dignas" para la población afectada por el terremoto del 15 de agosto de 2007.

"A través del fondo habitacional, se han beneficiado a 300 familias, pero esas medidas paliativas no alcanzan. Tenemos más de 10 mil familias que reclaman una vivienda digna", señaló Mendoza en diálogo con RPP.

"Podemos hacer instalaciones de alcantarillado, agua potable, centros educativos, pero, en medio de esto, está pendiente el tema de la vivienda. Lo que la población pide es un plan de construcción de viviendas", agregó.