Por primera vez, el Instituto Nacional Penitenciario abrió las puertas del penal de Chiclayo (Lambayeque), exPicsi, y permitió descubrir las infrahumanas y deplorables condiciones en las que se purgan condena los casi 3 mil reos que alberga este centro de reclusión.

Fue el propio jefe de la zona Norte del Inpe, Jorge Henry Cottos Ochoa, quien dirigió esta visita en compañía de los integrantes del Comité Regional de Seguridad Ciudadana, en las cuadras D-5 y D-6, donde los reos duermen en los baños, uno encima de otro, en un hacinamiento completamente extremo.

La autoridad penitenciaria lamentó que el penal se encuentre en estas condiciones y continúe así hasta el año 2016, debido a que el presupuesto de 150 millones de soles destinado para ampliar los pabellones fue desestimado por las protestas y negativas de los pobladores del distrito de Picsi.

“Todo este dinero que iba a ser para ampliar pabellones y talleres se ha perdido, va a ser destinado a los penales de Juanjuí y Río Seco (Piura), los únicos perjudicados son los internos y sus familiares por la irresponsabilidad de las autoridades locales y pseudos dirigentes”, indicó.

El nivel de aglutinamiento de los reos es sorprendente. En una cuadra donde deberían dormir 40 internos, hoy descansan cerca de 150, lo que hace difícil la convivencia de los 2 970 presos.

“Yo creo que el penal será declarado en emergencia y no descartamos trasladar presos a otros penales”, agregó Cottos Ochoa.

Comunicado para sensibilizar

Las autoridades del CORESEC emitirán un comunicado para sensibilizar a la población del distrito de Picsi y hacer cambiar su opinión para ser considerado en los próximos proyectos del INPE.

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