Jóvenes detenidos
La Policía intervino en Chiclayo a más de 100 personas que se encontraban en una fiesta celebrando los 18 años del anfitrión. La mayoría de ellos eran jóvenes incluso menores de edad, | Fuente: RPPNoticias

"El brote está cambiando", informó Takeshi Kasai, el director regional de la OMS para el Pacífico Occidental. Ahora son "las personas de 20, 30 y 40 años quienes están impulsando cada vez más la propagación del nuevo coronavirus". Las autoridades de la OMS alertaron que la proporción de jóvenes infectados ha aumentado a nivel mundial, y que son ellos quienes representan el mayor riesgo para los grupos vulnerables, pues muchos de ellos no saben que tienen el virus en sus cuerpos. 

En l Perú, según información publicada por el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades al 18 de agosto, dieron positivo al nuevo coronavirus 101 300 jóvenes entre 18 y 29 años a nivel nacional. Según información de la sala situacional, al 23 de agosto fallecieron 222 jóvenes entre 20 y 29 años, un número muy distante al de los más de 7 700 fallecidos entre 60 y 69 años.

"La gran mayoría de casos son jóvenes y adultos jóvenes pero los que más mueren son los mayores. Significa que de alguna forma los jóvenes están llevando la infección a la casa y están contagiando a las personas más vulnerables. Gran parte de ellos hacen formas asintomáticas o muy leves, esa es otra de las características de esta enfermedad en los jóvenes", comenta a RPP el infectólogo Augusto Tarazona.

La OMS les pide a los jóvenes del mundo más precaución, pero al mismo tiempo alrededor del mundo se ha visto la asistencia de ellos a fiestas. 

En el Perú, la noche del sábado, en una tragedia ocurrida en Los Olivos, 13 personas fallecieron en una estampida durante una intervención policial a una fiesta clandestina. Once de las víctimas tenían COVID-19. Y 15 de los 23 detenidos dieron positivo a coronavirus.

¿Qué lleva a los jóvenes a salir a fiestas en plena crisis? Especialistas en salud mental consultados por RPP esbozan una respuesta.

Negación y omnipotencia generacional

Para la Presidenta de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis, María Pía Costa, estos comportamientos surgen a raíz de un encierro prolongado: “Está sucediendo en otros países de América Latina donde es más difícil controlar a los jóvenes. Una situación de cuarentena tan prolongada es difícil de sostener para las personas. El ser humano sometido a situaciones de mucha ansiedad durante mucho tiempo puede generar comportamientos de esa categoría, comportamientos de negación de la realidad que hacen olvidar el peligro, los riesgos y entrar en ciertas conductas riesgosas para la salud propia y ajenas”.

Los jóvenes están afrontando situaciones de mucha frustración en hogares que, muchas veces por condiciones económicas, no necesariamente están preparados para ellos. “Una medida que genera tanta ansiedad de aislamiento que supone no ingresos económicos, estar encerrados en los hogares que a veces no tienen ni comodidades, ni espacio para que los ellos pueden estar, los jóvenes necesitan a sus padres, a sus amigos, hace cinco meses que no los ven, que no se reúnen. Entonces donde más se rompe la cuerda es por el lado más flojo, que es el de los jóvenes y su necesidad de comunicarse, de estar en contacto con la gente de su edad”, agrega Acosta.

Para la psicoanalista y psicóloga Matilde Caplansky, el comportamiento de los jóvenes que asistieron a la discoteca Thomas Restobar refleja inmadurez y desafío a la muerte: “Hay evidentemente una inmadurez muy grande, ellos no han pensado en ningún momento que les iba a pasar. Pensar que no te va a tocar la muerte es hacer una negación de todo lo que es biológico, lo biológico no lo controlamos, la naturaleza se da y se manifiesta”. 

El psicólogo clínico y psicoanalista Óscar Rey de Castro afirma que los jóvenes que incurren en este tipo de comportamientos niegan la realidad y se creen omnipotentes: “Nos autoengañamos, entonces la cosa más grave es que mellemos la realidad, o hacemos como si no existe. Entonces nos exponemos a una situación de muerte y una reacción que es parecida a negar la realidad es que nos creamos omnipotentes. Sabemos que hay un problema, pero decimos a 'eso a mí no me va a pasar'. Lamentablemente los jóvenes están más expuestos a esos mecanismos de omnipotencia porque por la edad no se han chocado tanto con golpes en la vida. Conforme uno va creciendo la omnipotencia se te va yendo, tomas conciencia de que la vida es frágil, en este caso la situación es terrible”.

La cuarentena de más de 100 días por la que atravesó el Perú, y las aún medidas restrictivas impuestas por el gobierno para frenar el avance del virus ha dejado a un lado otras necesidades humanas: “El coronavirus hace que la sociedad tenga que tomar ciertas medidas restrictivas para respetar el distanciamiento social. El problema es que se dejan de lado esas otras necesidades humanas que también son importantes y si esas necesidades se acumulan en el tiempo tienden a ser cada vez mayores y si nos proyectamos que eso podría durar un año más, sí sería importante pesar en mecanismos en las que estas necesidades puedan ser parcialmente satisfechas” afirmó Rey de Castro. 

Hombres y mujeres de alrededor de 30 años fueron intervenidos por la policía en un bar/billar en San Martín de Porres. | Fuente: Policía Nacional

El reto: convencer los jóvenes

Los jóvenes son una población difícil de convencer, incluso en situaciones que implican la muerte, como la pandemia del nuevo coronavirus. Por ejemplo, en Ginebra alrededor del 50% de los casos registrados en julio tuvieron vínculo con jóvenes que habían asistido a bares y discotecas, aseguró Didier Pitet, jefe del servicio de prevención de infecciones del hospital universitario de Ginebra. En Canadá se registró un aumento del número de asintomáticos, estos son representados en mayoría por personas menores de 39 años. 

Como parte de la salud pública se debe segmentar los mensajes hacia los jóvenes para convencerlos de acatar las medidas de restricción dictadas por el gobierno y frenar los contagios, asegura el infectólogo y además jefe de la Comisión de Salud Pública del Colegio Médico del Perú, Augusto Tarazona. “Las campañas de comunicación tienen que llegar al nivel de jóvenes, tienen que segmentarse. Muchas veces la comunicación que se lanza por spot publicitarios de medidas preventivas no se segmenta lo suficiente y hay jóvenes que no lo entienden, o no se dan por aludidos porque no se habla en su contexto”.

Gobiernos alrededor del mundo están invirtiendo grandes sumas de dinero para campañas de comunicación que pueden generar el cambio de comportamiento en las personas. En el Perú, desde el Congreso de la República se le exige al Gobierno la elaboración de una estrategia para evitar otra tragedia.  La psicoanalista María Pía Costa asegura que esta comunicación debe ser muy clara. “Hay que contemplar la situación de estrés a la que está sometida la población, puede generar este tipo de reacciones, dicho esto creo que hay que hacer un esfuerzo muy grande desde el Estado para generar una vía de comunicación y de explicación, para que quede muy claro a la población la necesidad del aislamiento, del lavado de manos, la necesidad de la distancia", finalizó.