Igidio Suttaraura y Antonia con sus gemelos. | Fuente: Unicef

Igidio Suttaraura, ex líder de la comunidad Hanaq Chuquibamba en Cusco, había decidido junto con su esposa, Antonia, hacerse la vasectomía, pues ya tenía tres hijos; cuidarlos y mantenerlos no era poca cosa. Fue así que asistieron al hospital por la intervención. Sin embargo, un tiempo después, Antonia salió embarazada. La familia iba a crecer inesperadamente.

Fue cerca de ese tiempo cuando Unicef apareció en sus vidas. “Para mí desarrollo era infraestructura, carreteras, instalaciones de energía. Yo no sabía qué era el desarrollo humano. Hasta que vino Unicef y nos explicó que era una obra humana”, contó Igidio.

La sorpresa fue aún más grande cuando Antonia acudió al hospital para el parto y se enteraron que iban a ser padres de gemelos. Ellos realmente no sabían que hacer, mantener a cuatro hijos era ya complicado, cinco era aún peor. A esto se añadió que los gemelos nacieron con desnutrición.

Antonia dio a luz en el año 2000; paralelamente, Unicef iniciaba su programa “Buen Inicio” en diversas zonas del Perú, sobre todo Ayacucho y Cusco. Así, la institución internacional intervino en la comunidad Hanaq Chuquibamba, donde conoció a la familia de Igidio y Antonia.

El ex líder de la comunidad contó su historia en Ampliación de Noticias y explicó que para él era muy difícil entender el trabajo que hacía Unicef: “Yo no entendía. Yo seguía pensando qué obra iba a hacer Unicef en mi pueblo. Pero ellos me seguían explicando que era una obra humana”.

La familia Suttaraura en Ampliación de Noticias. | Fuente: RPP

Según contaron Antonia e Igidio, poco a poco los especialistas fueron capacitándolos para que ellos entendieran que el cuidado de sus hijos pequeños era fundamental. Era necesario que los gemelos tengan una buena nutrición y aparte de eso, buena protección y cariño.

“Yo necesitaba un presupuesto aparte para sacarlos de esa desnutrición. Yo sabía que estaba en mis manos. Yo trabajo toda clase de cereales, tubérculos, verduras, carnes y truchas. A través de esos productos mi esposa cocinaba para darles, nosotros queríamos sacarlos de la desnutrición”, contó el papá de Abdías y Abraham, los gemelos.

Con el tiempo y el trabajo conjunto de Unicef, la familia y la comunidad; los gemelos pudieron salir de la desnutrición y fueron criados en un ambiente de cariño y protección muy importante. Ambos padres se encargaron del cuidado de los hijos, factor clave según especialistas.

La familia Suttaraura hace varios años. | Fuente: Unicef

“Buen Inicio”, un programa de Unicef

Ahora, Abdías y Abraham tienen 18 años, igual edad que el programa “Buen Inicio” de Unicef. Los dos se encuentran sanos y estudiando carreras universitarias en la ciudad del Cusco, donde cursan electricidad e informática.

“El ejemplo de esta familia, que se empoderó y entendió que la inversión en sus bebés era lo más importante, es muy valiosa de ver”, aseguró Ana de Mendoza, representante de Unicef en el programa de RPP.

De Mendoza explicó la importancia del acompañamiento familia por familia para que el programa llegue a sus objetivos. Asimismo, recalcó la participación y entendimiento de la comunidad: “Por más de que Unicef haga una propuesta, es importante que la comunidad se apropie de esta y que entiendan que es importante”.

 Informe Estado Mundial de la Infancia 2019 de Unicef

Unicef ha publicado este año un informe sobre el Estado Mundial de la Infancia (EMI) 2019 en el que Perú tiene un papel especial. Esto no solamente porque los gemelos Abdías y Abraham son personajes importantes, sino porque Perú pudo reducir notablemente la desnutrición crónica infantil a nivel nacional.

El EMI menciona que, a nivel global, 3 de cada 5 niños está malnutrido. En América Latina y el Caribe, 1 de cada 5 niños no está creciendo bien.

Cuando los gemelos llegaron al mundo, en el año 2000, 33% de niños y niñas menores de cinco años estaban afectados por la desnutrición crónica. Sin embargo, dos décadas después, el Perú – con un trabajo intersectorial y de empresas privadas y ONG – ha logrado reducir la desnutrición crónica en menores de cinco años a un 12%.

Sin embargo, como explica el informe de Unicef, todavía hay mucho por hacer, ya que las diferencias entre zonas rurales y urbanas es muy grande. Asimismo, existen diferencias marcadas entre los quintiles económicos. Por ejemplo, Huancavelica tiene 33% de niños con desnutrición, mientras que Lima Metropolitana solo el 5%.

Una edad crítica en el desarrollo de los niños es de 0 a 3 años. En esta etapa su cerebro se desarrolla a una velocidad que no se repite. Es muy importante que los niños estén bien atendidos a esta edad para que puedan desarrollarse y crecer de una manera correcta.

Igidio fue un invitado al programa Ampliación de Noticias en el marco de la campaña Desarrollo Infantil Temprano que busca informar y sensibilizar sobre la importancia del desarrollo infantil y su repercusión en el futuro d elos niños y niñas de nuestro país. 

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