Roberto Cañamero, sociólogo y empresario, recuerda con nostalgia el verano de 1995 cuando fue a acampar con sus amigos y familia a las playas más lejanas de Paracas. Lo que empezó como un paseo cualquiera se convirtió en un proyecto ambiental que, hasta la fecha, ha logrado concientizar a más de 1,500 voluntarios en el cuidado y limpieza de las playas de toda la costa del Perú.

“La pasábamos muy lindo, pero como todos, dejábamos nuestra basura tirada en la playa en la parte de atrás del campamento. Un día uno de nosotros se cortó el pie con un vidrio roto y fue ahí donde nos dimos cuenta de que toda la playa estaba sucia”, recuerda Cañamero, ahora vocero de Ecoplayas. Tras el incidente decidieron limpiarla y tras ocho horas de trabajo lograron recoger cuatro toneladas de basura.

Roberto Cañamero, fundador de EcoPlayas, cuenta cómo inició el proyecto para cuidar nuestros mares.

La experiencia les agradó tanto que consiguieron apoyo de la Infantería de la Marina del Perú y congregaron a más personas para que se unan a las jornadas de limpieza. “Generábamos canjes, regalos de compañías que se sumaban a la iniciativa y eso hizo que la gente tomara conciencia. ¡Nos íbamos hasta Paraíso y Guadalupito en el norte chico y de ahí llegábamos a Huanchaco! Buscábamos playas naturales, ya que estas son las que no tienen servicios de limpieza”, recuerda.

Voluntarios de la PUCP recogen la basura en la playa Barlovento, Reserva Nacional de Paracas, verano 2002. | Fuente: Archivo EcoPlayas

“Ecoplayas”, nombre que le pusieron a la iniciativa, va a cumplir 25 años y ya han recogido más de 50 toneladas de basura; sin embargo, el panorama no ha cambiado mucho. Uno de los objetos más peligrosos y recurrentes que han encontrado en todo este tiempo son las botellas de vidrio (de vino o de cerveza) que se quedan en la arena escondidas. “Si vas a las postas médicas en las zonas de playa, en verano sube la curva de los cortes en los pies o las manos y eso es por efecto de los vidrios y las latas que normalmente tiran los acampantes”, sostiene Cañamero.

Lo que también se encuentra es basura orgánica, envases o envolturas y, sobre todo, plástico. “El 60% de la basura que encontramos es plástico PET, de bebidas gaseosas que la gente toma y tira al mar”, comenta. El plástico es un componente extremadamente dañino para la flora y fauna marina que, al descomponerse, se transforma en microplásticos –es decir, partículas diminutas de plástico– que miles de especies marinas ingieren sin saber que les puede producir la muerte.

Según Greenpeace, en el mundo, unas 700 especies de organismos marinos se ven dañados por la contaminación de plástico y, cada año, más de un millón de aves y más de 100 mil mamíferos mueren como consecuencia de estos objetos.

En el país, según los reportes de Digesa, de 104 playas evaluadas en la segunda semana del 2022, sólo 30 fueron consideradas saludables, mientras que 74 fueron consideradas no saludables, es decir que hay presencia de basura, ya sea en el mar o en la arena, entre otros criterios. Marysol Naveda, coordinadora general de LOOP (Life out of Plastic), nos explica cuáles son:

Marysol Naveda, coordinadora general de Life out of Plastic, explica los criterios que maneja Digesa para declarar a una playa saludable o no saludable.

Naveda también ha hecho jornadas de limpieza de playas junto con la iniciativa “HaZla por tu Playa” que existe desde hace nueve años y señala que en Lima la zona más crítica es Chorrillos. En el 2018, el Ministerio de Salud junto al Ministerio de Ambiente denunciaron penalmente a funcionarios de la municipalidad por arrojar residuos sólidos en la playa la Herradura. Hoy en el 2022, Naveda sostiene que el problema continúa. “En la playa Pescadores hay presencia de coliformes en el agua e incluso animales y bacterias. Puedes estar echado y ver pasar una larva. En el Callao también se encontraron coliformes que, básicamente, son partículas de excremento que contaminan todo el agua”, explica.

¿De dónde viene toda esta basura?

Existen diferentes rutas por las que la contaminación llega a nuestros mares, pero todo depende de qué tipo de contaminación estemos evaluando. Para ello el Perú se guía de los Estándares de Calidad Ambiental (ECA), que toman en cuenta referencias de organizaciones a nivel internacional y que son implementados por el Ministerio del Ambiente.

Así, tenemos ECA para agua, aire, suelo, ruido o radiaciones no ionizantes, y cada ECA se obtiene de la medición de diferentes parámetros. Por ejemplo, en el caso del ECA de agua, se evalúan 104 parámetros que son la presencia de coliformes, turbidez del agua, presencia de metales pesados o componentes fisicoquímicos, entre otros. Estos parámetros se suelen medir de acuerdo con lo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o también por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Según un informe al que tuvo acceso RPP, el último diagnóstico que realizó la Autoridad Nacional del Agua (ANA) a nivel nacional fue en el 2017 y hace cinco años que no se ha hace un nuevo, lo que no permite saber en qué estado nos encontramos. En este, se encontró que el 82.6% de los 130 cuerpos de agua evaluados (mares, ríos, lagos y lagunas), superaban el estándar de calidad ambiental para los parámetros microbiológicos; es decir, había exceso de coliformes, virus, huevos o larvas, entre otros organismos y bacterias. Y un 78.3% de estos cuerpos de agua evaluados, superaban los límites de metales pesados.

En esa línea, el viceministro de Gestión Ambiental, Mariano Castro, afirmó en el seminario virtual de RPP “Contaminación en la ciudad: ¿Es posible mejorar el lugar donde vivimos?” que existen “cerca de 4140 fuentes de afectación de la calidad de agua en las tres regiones hidrográficas del país: Pacífico, Amazonas y Titicaca, predominando las descargas de aguas residuales, domésticas, sin tratamiento o con tratamiento deficiente, exposición de residuos metales pesados, sustancias químicas, entre otros”.

Ausencia de Rellenos Sanitarios

Lo que hay que tener en cuenta es que el mayor volumen de la basura que llega al mar se genera en tierra, sostiene Paloma Roldán, directora de la ONG Ciudad Saludable. “Si bien también hay malas prácticas de pesca donde avientan ollas hasta cocinas al mar, contaminando el fondo marino, el mayor volumen lo generamos desde las comunidades”, agrega.

Paloma Roldán, directora de Ciudad Saludable, comenta que tenemos más de 1,600 botaderos informales en la ciudad ante la ausencia de rellenos sanitarios.

La ausencia de rellenos sanitarios es uno de los factores que hace que la basura termine depositándose en el mar. Actualmente, contamos con 65 rellenos sanitarios a nivel nacional, según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA); sin embargo, no resulta suficiente y los reportes de acumulación de basura, sobre todo después de las fiestas de fin de año, han aumentado.

Lo que existen en su mayoría son los botaderos, que ya suman más de 1,600 en el país. En estos lugares es donde se colocan informalmente los residuos que genera la ciudad, sin ningún tipo de tratamiento. “Estamos en una zona sísmica y los deslizamientos que ocurren a veces provocan que el contenido de estos botaderos se dirija a la zona de lagunas y terminen contaminándolas”, explica Roldán.

Según el Minam, hace algunos años se determinó que el país necesitaba 190 rellenos sanitarios, pero ahora, más allá de priorizar su construcción, se está buscando el “principio de valorización de residuos orgánicos e inorgánicos”. Esto quiere decir que se les debe brindar un valor agregado para un segundo uso, por ejemplo: los residuos orgánicos pueden ser utilizados como compost (o transformados en abono) para la ampliación de áreas verdes, mientras que los residuos inorgánicos como papeles, cartones o plásticos pueden ingresar a un proceso de industrialización como parte de la economía circular, con la finalidad de minimizar el impacto negativo en el medio ambiente.

Contaminación de las industrias

Además, también es importante mencionar el rol de las industrias y la responsabilidad que tienen de cumplir con los ECA de agua. El desastre ambiental ocasionado por la empresa Repsol en el mar de Ventanilla ha puesto en jaque todo el ecosistema marino de la zona [ver reportaje], pero no es el primero que ocurre en el país.

Solo entre diciembre del 2021 y enero del 2022 ya se han producido cuatro derrames en la Amazonía (entre las regiones de Loreto y Amazonas), según Servindi, una agencia especializada en noticias de pueblos indígenas. Si bien estos derrames son de los que más afectan el medio ambiente, las industrias también son responsables de otros tipos de contaminación en el agua.

Una mujer camina camino sobre palos para cruza una quebrada en el camino que une las comunidades de Nuevo Progreso y Nueva Jerusalén, 2019. | Fuente: Bárbara Fraser

Según la normativa peruana, cualquier empresa que descargue un desagüe –en el río, por ejemplo– tiene que cumplir un Límite Máximo Permisible (LMP); es decir, que esta descarga no exceda el nivel permitido de emisiones para no dañar al medio ambiente. “Por ejemplo, una industria de papel, de cuero, fábrica de cerveza, mineras o incluso las mismas plantas de tratamiento de agua residual que tiene Sedapal, no pueden descargar cualquier tipo de desagüe sin cumplir un LMP”, explica Marcos Alegre, exviceministro de Calidad Ambiental y coordinador de la Unidad Innovación y Economía Circular del Grupo GEA.

En esa línea, el especialista agrega que a las empresas que excedan estos niveles fiscalizados por el OEFA, se les aplica una multa en función al impacto ambiental que tuvieron, a cuánto se quiso ahorrar la empresa y a cuánto fue el perjuicio, entre otros aspectos evaluados. “Y en el caso del agua es más complejo porque tenemos diferentes mediciones de ECA dependiendo para qué se utilice esa agua”, dice.

Solicitamos al OEFA que nos informe sobre las sanciones que se han aplicado durante el 2021 a empresas por temas de calidad de agua, pero no pudieron atender nuestra solicitud. En su página web aparece el detalle de cuáles son los infractores de la calidad ambiental por industria, siendo los sectores de minería, hidrocarburos y pesquería los que más sanciones han acumulado. Sin embargo, no se especifica el tipo de infracción ambiental por la que fueron sancionados.

¿Qué sucede con los ríos, lagos y lagunas?

Río Chili, el más importante de Arequipa, era considerado el más contaminado en el 2011. | Fuente: Andina.

En el caso de Arequipa, si bien se ha mejorado bastante la calidad de agua en el río Chili a comparación del 2011, cuando era el río más contaminado de todo el país, aún existen algunos puntos críticos por resolver. El ingeniero Robert Fernández Bravo, secretario técnico del Consejo de Recursos Hídricos (ente perteneciente a la ANA), comentó a RPP que el vertimiento de aguas sin tratar y la acumulación de basura son algunos de estos.

“Según un estudio del 2005, gastábamos 300 mil soles en las postas de la Joya por enfermedades diarreicas agudas, sobre todo en niños. Ahora se ha mejorado la calidad de vida, pero no es suficiente”, señala. En primer lugar, existen los vertimientos que hace el Parque Industrial Río Seco y que llegan por las quebradas hasta el distrito Uchumayo. “Las pozas que hizo el gobierno regional para tratar las aguas están abandonadas y, ante ello, están vertiendo el agua sin tratar directamente al río Chili. Ya hemos sancionado al gobierno por ello, pero afirman que la responsabilidad es de Río Seco y Río Seco dice lo mismo del gobierno”, explica.

También se observan vertimientos de basura producto de las industrias. “[Algunas empresas] vierten los cueros que tienen un componente conocido como ‘cromo seis o isavalente’. Este cromo es altamente cancerígeno. Va a ser un tema grave si es que llega a tener concentraciones altas en el río Chili”, sostiene. “Esto es responsabilidad de las empresas, tienen que hacer un pretratamiento antes de verter. Como organismo de la ANA vamos a hacer un grupo de trabajo y quitarle derechos a las empresas que contaminen”, afirma.

Cuenca del río Coata en Puno está contaminado de coliformes fecales y metales pesados desde hace casi 30 años. | Fuente: Andina.

En Puno, ocurre algo similar. Felix Suasaca, presidente del Frente de Defensa Unificado contra la contaminación de la cuenca Coata y lago Titicaca, afirma que la contaminación en el río Coata tiene cerca de 30 años y hasta ahora no se ha solucionado. La fuente principal de contaminación son las aguas residuales, industriales y hospitalarias que llegan desde la ciudad Juliaca al río sin ningún tratamiento. "Son 610 litros de agua sin tratar que luego desembocan en el lago Titicaca. Hay presencia de coliformes fecales y de metales pesados que han asesinado la flora y fauna. Han desaparecido las ranas gigantes del lago, la totora ya no existe y han contaminado los pozos de consumo humano, pues el agua contaminada también viene por el subsuelo", comenta.

Además de ello, Suasaca mencionó que las grandes mineras también tienen responsabilidad, ya que las que se encuentran en la carretera de la cuenca del río Coata están depositando sus relaves en el río. "De acuerdo con los tamizajes en Coata, el 83.5% tiene metales pesados en su cuerpo, como arsénico o mercurio. Esto sucede también en Caracoto y Capachica", sostiene.

Lo que solicitan las comunidades de Coata y alrededores es que se ejecuten los proyectos de saneamiento básico y agua potabilizada para el consumo humano. "Otro proyecto pendiente es la construcción y equipamiento de centros de salud para atender a personas con metales pesados. Y, además, el proyecto de descontaminación del río Coata, río Torococha y lago Tititcaca de más de 28 millones de inversión", finaliza Suasaca.

¿Cómo remediar el daño causado?

Marysol Naveda, coordinadora general de LOOP, explica que la responsabilidad para cuidar el agua de nuestro país es compartida entre autoridades, ciudadanos y sector público. | Fuente: Foto: Andina.

Aquí algunas propuestas que señalan los especialistas consultados para esta nota:

  • Una de las barreras más fuertes es la difusión de la información. La ANA debe difundir el estado de calidad de agua que tomamos, así como el de nuestros ríos, lagos y lagunas.
  • Hace falta equipar a las municipalidades para el tratamiento de los desagües y del agua residual doméstica. Eso debe revisarse por el ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento para implementar la infraestructura correspondiente.
  • Se debe fortalecer la inversión en plantas de tratamiento residual con enfoque en reciclaje de agua.
  • Utilizar máquinas tribadoras que sirvan para limpiar las playas de manera profunda y no sólo de forma manual.
  • Fortalecer la regulación y fiscalización de la carga contaminante que producen las industrias, además de reducir las pérdidas de las redes de agua.
  • Los gobiernos locales deben resolver el problema de los residuos e implementar programas de reciclaje municipal, de educación y comunicación ambiental, y adaptarlos a cada comunidad. Coordinar con el sector privado para que produzcan empaques y embalajes de productos que realmente piensen en las 3 R (reúso, reduzco y reciclo.
  • Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de participar activamente o de solicitar que se creen iniciativas de impacto ambiental, y de tomar acciones para segregar de mejor forma nuestros residuos y evitar que lleguen al mar.
  • Hacia el sector empresarial, debemos tomar consciencia y consumir a marcas que tengan responsabilidad con el medio ambiente. Así ejercemos una presión y poder como consumidores ambientalmente responsables.