Sólo el 46% de niños y niñas entre 9 y 12 meses tienen una adecuada interacción con la madre.
Sólo el 46% de niños y niñas entre 9 y 12 meses tienen una adecuada interacción con la madre. | Fuente: Andina

El rol del padre, madre o cuidador es fundamental para asegurar un correcto desarrollo en los niños y niñas, sobre todo en los menores de tres años, ya que deben desarrollar un vínculo afectivo y seguro para asegurar el desarrollo socio emocional y cognitivo en menores.

“La persona que está más cerca del niño tiene un rol muy significativo en esta etapa, porque todo lo que hacemos o dejamos de hacer va a tener un efecto en el potencial que estos niños puedan alcanzar más adelante en su vida”, explicó Fabiola Cáceres, gerenta de Desarrollo Infantil Temprano de Aporta.

Ante la importancia de este vínculo afectivo, la especialista agregó que: “El descuidar el desarrollo de los niños y niñas en primeros años de vida puede tener efectos perjudiciales a lo largo de toda su existencia. Un niño que ha sido descuidado en estos años puede tener luego limitaciones para el aprendizaje, problemas para la regulación de emociones, para sus habilidades socioemocionales, efecto en los ingresos futuros o cuánto puede generar en el mercado laboral”.

La comunicación es una parte fundamental para trabajar este vínculo conocido como apego seguro. A pesar de que los niños no hablen, ellos pueden comunicarse con sonidos, gestos o movimientos. Los padres deben entender esto e interactuar con las respuestas de sus hijos.

A nivel nacional, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2019), sólo el 46% de niños y niñas entre 9 y 12 meses tienen una adecuada interacción con la madre, que es uno de los factores para generar un apego seguro. El porcentaje más alto se da en el área rural. Pero, por otro lado, el 77.4% tuvo una comunicación verbal efectiva con su madre, que se entiende como la capacidad que desarrollan las niñas y los niños para entender y decir lo que sienten y piensan.

Fabiola Cáceres indicó que si un niño está expuesto a experiencias positivas va a tener mayor probabilidad de tener mejor formación del cerebro. Por el contrario, si un niño está expuesto a experiencias negativas- como estrés o violencia- el desarrollo físico del cerebro puede verse afectado y esto puede perjudicar su desarrollo hacia un futuro.

“Estamos hablando de una ventana de tiempo, donde si aprovechamos y nos preocupamos por brindar las condiciones para que el niño se desarrolle de manera integral, le estaremos dando un buen inicio en la vida, que le va a asegurar un futuro más promisorio (prometedor)”, concluyó la especialista.