"Los niños pequeños tienen cinco necesidades básicas y la primera es el afecto seguro" | Fuente: Andina

Los primeros tres años de vida de los niños y niñas son una etapa fundamental en su desarrollo. Como parte de este, el establecimiento de un vínculo emocional, seguro, confiable y estable con sus padres o cuidadores es indispensable.

Este vínculo se hace fuerte cuando el bebé siente que lo cuidan y lo protegen con cariño, que lo entienden y que sus cuidadores están siempre presentes, según explica UNICEF. Este vínculo o apego – como también se le conoce – es primordial para un desarrollo sano.

La psicóloga especialista en niños y adolescentes, Claudia San Martín, explicó que: “cuando los niños son pequeños tienen cinco necesidades básicas y la primera es el afecto seguro, que es esta necesidad de poder contar con los adultos”.  

Además, agregó que con ese afecto constante los niños van a crecer con esa seguridad de que tienen a personas con quienes pueden contar, personas que van a estar ahí. “Eso, a la larga, va a crear adultos más seguros en relaciones intrapersonales”, sostuvo. 

Durante los primeros tres años de vida se desarrolla la mayor parte del cerebro del niño. Por eso, el vínculo emocional y seguro entre padres y cuidadores es tan importante en esta etapa. Sin embargo, la especialista explicó que si hay padres que durante estos años no generaron el vínculo, es mejor hacerlo después a que nunca hacerlo.

Por otro lado, UNICEF explica que para algunos padres y madres este vínculo es inmediato y para otros es más lento, lo importante es que se trabaje y desarrolle paulatinamente. “Algunos padres y sus hijos se enamoran a primera vista. El objetivo es transformar ese enamoramiento en un verdadero vínculo estable y saludable”, indica.