Los investigadores de la Unidad Ejecutora 010 Chankillo del Ministerio de Cultura indicaron que la representación de guerreros está vinculada directamente con el llamado Templo Fortificado de Chankillo, una estructura que funcionó como centro de poder político, militar y religioso de las élites del lugar.
El Ministerio de Cultura anunció el hallazgo de una vasija escultórica fragmentada con representaciones de guerreros en combate, en las inmediaciones del acceso al Observatorio Solar del Complejo Arqueoastronómico Chankillo, ubicado en el valle de Casma, región Áncash.
Según los investigadores, pertenecientes a la Unidad Ejecutora 010 Chankillo, la pieza corresponde al estilo Patazca y fue posiblemente rota de manera intencional como parte de una ofrenda ritual o en medio de un evento de conflicto.

“Su ubicación, es un espacio de profundo valor ceremonial, resalta su significado simbólico dentro de las prácticas religiosas asociadas al Sol”, señaló el Ministerio de Cultura.
Asimismo, indicaron que la representación de guerreros está vinculada directamente con el llamado Templo Fortificado de Chankillo, una estructura que funcionó como centro de poder político, militar y religioso de las élites del lugar.

Los especialistas sostienen que los objetos rituales hallados no solo tenían funciones ceremoniales, sino que también servían como símbolos de identidad y autoridad.
“La vasija se suma a otras evidencias que relacionan las ceremonias solares -organizadas a partir de las observaciones astronómicas en las Trece Torres de Chankillo- con el surgimiento de una élite guerrera que consolidó su poder a través de la ritualidad, el control del calendario solar y la fuerza militar”, sostuvo la entidad.

Además, precisó que este nuevo hallazgo refuerza la interpretación la interpretación de Chankillo no solo como un observatorio solar (el más antiguo de América), sino también como un escenario clave de disputas bélicas y prácticas de legitimación del poder por parte de sus élites.

Sobre Chankillo
Chankillo es un centro ceremonial prehispánico reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 2021. Sus Trece Torres forman el observatorio solar más antiguo de América y constituyen el único calendario de horizonte solar completo del mundo antiguo.
El complejo también alberga una imponente estructura de 300 metros de largo, actualmente reinterpretada como Templo Fortificado.