Reclusos de Chiclayo | Perdieron la libertad, pero no sus ganas de seguir educándose

En el penal de Chiclayo este año 260 internos se inscribieron para iniciar clases en los diferentes grados de enseñanza. "Queremos demostrarle a nuestras familias que a pesar de los errores que hemos cometido, tenemos y queremos una nueva oportunidad".

Internos recibieron textos para iniciar sus clases | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Los fríos barrotes de la cárcel no son impedimento para seguir aprendiendo y eso lo tienen muy claro los 260 internos del penal de Chiclayo, región Lambayeque, que desde hoy iniciaron sus clases para terminar su primaria o secundaria, lo que les permitirá luego iniciar alguna carrera técnica, al interior del establecimiento penitenciario o cuando recuperen su libertad.

Con el lema: “Volvemos a clases, para ser mejores peruanos”, se inauguró el año académico en este centro de reclusión, donde purgan prisión más de 4 mil 500 personas. Los reos recibieron sus libros y carnets para empezar a tomar las primeras lecciones, por parte de 10 docentes, tanto del Inpe como del Ministerio de Educación.

El Jefe de la Zona Norte del Inpe, Wilberth Carrasco, dijo que el objetivo es que el interno desarrolle todo el aspecto educativo hasta terminar su educación básica; avance en su tratamiento al interior de la cárcel y egrese preparado para encontrar algún trabajo u oficio técnico.

“Estamos iniciando el año escolar. Lo importante es que el interno termine su educación básica y cuando salga tenga mejores oportunidades. La educación es importante y al interior de la cárcel queremos darle todas las condiciones para superarse”, manifestó.

Modalidad de enseñanza

El director del CEBA (Centro de Educación Básica Alternativa) “Ciro Alegría Bazán”. Lic. Carlos Antonio Huamán Paz, explicó que el nivel primario se clasifica en dos etapas: inicial que tiene primer y segundo año e intermedio que tiene primer, segundo y tercer año. Mientras que el nivel secundario, también llamado “ciclo avanzado” se divide en primer, segundo, tercer y cuarto año.

Los docentes de este CEBA contaron lo complicado que es enseñar al interior de un recinto carcelario. “Algunos son internos de difícil adaptación. El contenido emocional es muy fuerte. Viven hacinados. Pero muchos de ellos tienen habilidades para las matemáticas, habilidades manuales y otros potenciales que aquí se van orientando”, indicó la profesora, Kelly Farroñán. 

Profesora de los internos | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Dictan clases a internos | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Testimonios de internos

Los más emocionados fueron los internos, quienes ofrecieron poner todo su empeño, para salir adelante, pese a las condenas que llevan encima: “estoy muy contento con el inicio del año escolar. Gracias por la oportunidad y a salir adelante, para demostrarle a nuestras familias que a pesar de los errores, tenemos una buena oportunidad para ser nuevas personas”, indicó Carlos Huancas, condenado al delito de hurto agravdo.

Del mismo modo, Marcelo Puescas Chávez, quien lleva 23 años preso, por el delito de extorsión, dijo que tanto él como todos buscan cambiar y ser personas reconciliadas con la sociedad en algún momento. 

Interno del penal de Chiclayo | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Jefe del Inpe zona Norte | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
Internos también acceden a la biblioteca del penal | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque

Biblioteca voluminosa

La biblioteca del penal tiene un total de 5 mil 600 libros, y son los mismos internos quienes administran y ayudan a los profesores al control de préstamos de los textos. Y pese a que muchos textos se perdieron en el último incendio que ocurrió en el penal, en octubre del 2015, gracias a donaciones de autoridades, se pudo volver a implementar este espacio para el aprendizaje de los reos.

Historia de la escuela en el penal

La escuela del penal se inició el 4 de diciembre de 1980 como Programa No Escolarizado de Educación Básica y recién en el año 2008 se convirtió en CEBA.

Un promedio de 350 promociones han culminado sus estudios gracias al tesón y esfuerzo que le ponen a las clases. Cada año terminan su educación básica un promedio de 150 internos.

Al final aquí no importa el delito por el que estás preso, sino las ganas de querer aprender y cambiar, para recuperar la educación perdida en el tiempo, que quedó estancada por haber cometido un delito. Muchos han aprendido la lección y es que ni los más grandes muros, el hacinamiento extremo y mucho menos los fríos barrotes de metal, pueden reprimir las ganas de los reos, para seguir aprendiendo.

Internos del penal de Chiclayo | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Henry Urpeque
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