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"El caso que afecta a más gente es el de la construcción de una verdadera red de metro". | Fuente: Andina

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El primer día sin cuarentena en la mayoría de las regiones ha confirmado los problemas que no era difícil imaginar: el transporte público es el talón de Aquiles de la lucha contra el coronavirus. En el caso de Lima y Callao los problemas comienzan con obras de infraestructura que siguen acumulando retrasos y complicaciones, cuando no son directamente suprimidas. El caso que afecta a más gente es el de la construcción de una verdadera red de metro, que nos permita desplazarnos sin contaminar ni generar atascos en las calles. La línea 2 que debe atravesar el área metropolitana desde el Callao hasta Ate sigue siendo un monumento a la imprevisión: los trenes se hallan estacionados y sometidos a la humedad limeña, sin que existan rieles sobre los cuales puedan evitar el desgaste del tiempo y la inutilidad. Es cierto que la corrupción, las constructoras brasileñas y el club peruano de la construcción han creado una trama compleja que ha llevado a la paralización de algunas obras, la cancelación de otras y el clima de sospecha que dificulta cualquier esfuerzo y cualquier inversión. Pero más grave aún que la brecha de infraestructura es la brecha de formalidad de los conductores y de indisciplina de los pasajeros. El día de hoy vamos a superar sin duda la cifra oficial de 10,000 muertos a causa del coronavirus. Es esencial y urgente tomar medidas para remediar ahora lo que tiene décadas de retrasos y capitulaciones: desde taxis sin taxímetros ni estaciones, hasta microbuses sin licencia ni Soat y colectivos impidiendo la consolidación de los corredores y las inversiones hechas para disponer de buses con conductores asalariados y respetuosos de las reglas de tránsito. La Autoridad del Transporte Urbano, ATU, ha prometido ayer que “en los próximos días… emitirá un reglamento operacional donde se precisarán” las modalidades del subsidio que se entregará a empresas afectadas por medidas de restricción sanitaria. La presidenta de ATU, María Jara tuvo ocasión de explicarse en Ampliación de Noticias.

Mientras tanto, el Congreso confirma su voluntad de interpelar a seis ministros, incluyendo a Vicente Zeballos, quien apenas hace unas semanas recibió el voto de confianza. Entre los interpelables figura también el titular del ministerio de Educación, víctima de una campaña de desprestigio vinculada sin duda a su compromiso con la reforma universitaria. Resulta claro que algunos dueños de universidades que no han sido licenciadas no se resignan a perder sus negocios y están decididos a continuar su lucha con la fuerza que tienen en la mayoría de las bancadas. Resulta chocante que algunas preguntas del pliego interpelatorio sugieran que la presidenta del CONCYTEC ha sido nombrada gracias a conexiones familiares y en beneficio de un grupo bancario. Una vez más, el mérito académico y profesional de una mujer, Fabiola León Velarde, doctora en ciencias y ex rectora de la Universidad Cayetano Heredia, se desconozca y se atribuyan sus éxitos a absurdas circunstancias personales. El machismo de siempre.

En medio de previsiones catastrofistas y cierta complacencia con la desgracia, un documento oficial de la Agencia de notación financiera Moody’s mantiene su calificación de riesgo de la economía peruana. Pese a la severa contracción generada por la pandemia, los analistas financieros de Moody’s consideran que el Perú mantiene su grado medio-alto, A3, lo que facilita nuestra capacidad de acceder a capitales con baja tasa de interés en los mercados internacionales. El documento destaca la “resiliencia” de la economía peruana, en gran parte a causa de nuestro bajo nivel de endeudamiento público y la continuidad de una política fiscal prudente. Ojalá que el rebote del año de nuestro bicentenario nos haga recuperar la confianza y valorar las virtudes que no siempre sabemos que tenemos.

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