El presidente Vizcarra lideró una nueva reunión del Consejo de Estado. | Fuente: Foto: Presidencia

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Martín Vizcarra presidió ayer una reunión del Consejo de Estado consagrada al desafío planteado por el coronavirus. Participó en ella el flamante presidente del Congreso, así como los titulares del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, la Fiscalía, la Controlaría y la Defensoría del Pueblo. Junto a ellos el premier y cinco ministros pudieron abundar en los detalles de sus respectivas carteras: Salud, Economía, Justicia, Interior y MIDIS. El objetivo de la sesión fue consolidar la unidad del Estado y la nación ante una amenaza grave de muerte, destrucción y miseria. El economista Waldo Mendoza, presidente del Consejo Fiscal, calcula que el choque interno causado por la epidemia es comparable al producido por la Guerra con Chile, hace más de 140 años.

Por su parte, el ex ministro Luis Miguel Castilla publica un artículo en el diario Gestión en el que preconiza la aplicación de políticas anti-cíclicas para “mitigar las significativas pérdidas de bienestar que enfrentaremos a lo largo del año”. Castilla destaca la solidez fiscal de nuestra economía pero también la elevada tasa de informalidad, lo que causa que la mayoría de los trabajadores peruanos carezcan de toda forma de protección social. Por eso, eso Castilla insiste en que el Estado debe evitar la ruptura de la cadena de pagos, lo que significaría la quiebra de cientos de miles de pequeñas y micro empresas y la consiguiente pérdida masiva de empleos. Castilla sostiene que la crisis ofrece la oportunidad de llevar a cabo reformas, postergadas desde hace años. Por lo pronto, se han tomado medidas económicas de emergencia, como el bono de 380 soles comprometido a casi tres millones de familias, que muy pronto podrá ser cobrado también en las agencias del Banco de la Nación.

Justamente para aportar soluciones y gestar consensos es positivo que haya sesionado el Consejo de Estado. En Estados Unidos tenemos un ejemplo de lo contrario. El presidente Trump ha propuesto al Congreso un plan multimillonario de rescate que ha sido rechazado por la oposición demócrata. El argumento esgrimido por el líder de los demócratas, Chuck Schumer, es que el plan de rescate destina dinero público para ayudar a las empresas pero no para ayudar a la gente que ha perdido el empleo. La paradoja es que los republicanos no han podido contar con su mayoría en el Senado a causa de la infección del Senador Rand Paul, quien además ha obligado a ponerse en cuarentena a otros dos colegas de bancada con los que mantuvo contactos que hubiera debido evitar.

Mientras los congresistas perdían tiempo en querellas partidarias, el gobernador de Nueva York ha solicitado ayuda para hacer frente al aumento exponencial de casos en la capital financiera de Estados Unidos. Las cifras son elocuentes: Andrew Como requiere 30,000 respiradores artificiales, 10 veces más que los que se hallan en hospitales. También en Estados Unidos, como en los países europeos lo que hace falta es algo tan sencillo como mascarillas protectoras, porque al parecer algunos de los países más ricos del mundo decidieron ahorrar gastos en la producción y el almacenamiento de uno de los elementos más simples de la indumentaria médica.

Mientras tanto, la sociedad civil peruana viene dando muestras de disciplina, paciencia y compromiso. Es el caso de la inmensa mayoría de nuestra población que soporta con estoicismo el confinamiento forzoso y el toque de queda. Y es el caso también de empresas privadas que se han organizado para hacer donaciones y promover iniciativas que complementen las acciones del Estado. Acciones que los economistas Alonso Segura y Piero Ghezzi, de Hacer Perú, consideran oportunas pero insuficientes.

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