La persona que nos gusta y nos rechaza nos genera cierto misterio y un factor de 'distanciamiento' que nos hace sentir curiosidad. | Fuente: Getty Images

En algún momento de nuestras vidas todos nos hemos topado con una persona que nos atrae mucho pero que parece no sentir lo mismo por nosotros, de hecho, nos rechaza. Y mientras más nos rechaza, más nos gusta esa persona.

Una actitud que aunque sabemos que es tonta e ilógica, no podemos hacer nada para evitarla. Intentamos como sea llamar la atención de esa persona, cuando lo inteligente sería simplemente olvidarla. ¿Será que nos gusta sufrir?

La psicóloga Jill P. Webern fue consultada por la revista Psichology Today en el que explica las razones psicológicas que nos llevan a sentirnos atraídos por las personas que nos rechazan.  

Nos gusta el misterio detrás de esa persona: Estas personas nos resultan claramente atractivas porque tienen lo que buscamos y nos genera cierto misterio el saber qué piensan. Nos resulta único y con una energía que el resto no tiene, así, generamos en esa persona un factor de ´distanciamiento´ y sin notarlo nos sentimos deseosos y curiosos de ese personaje.

Por lo general, cuando conseguimos la atención de esa persona que nos rechaza, es probable que nos desencantemos al revelar su misterio. | Fuente: Getty Images

Intentamos llamar su atención: En psicología del comportamiento, un refuerzo es cualquier cosa que aumente la probabilidad de que un comportamiento se repita. Por ejemplo, si nos dan mil soles por actuar correctamente, seguramente nos comportaremos bien siempre. Pero si ese mismo dinero se da cuando la persona a cargo lo vea conveniente, es probable que intentemos agradarle siempre para obtener el dinero. Eso es lo que se conoce como reforzamiento intermitente. Ocurre algo parecido con esas personas misteriosas con factor de distanciamiento, ya que incluso ellas pueden dar guiños, que son extremadamente advertidos por nosotros y nos hacen sentir como si todo lo hecho por conseguir algo de esa persona ha dado sus frutos, lo que nos insta a seguir intentándolo aunque esa persona no tenga un interes real.

Nos hace fantasear: Si la persona que nos rechaza nos resulta muy atractiva y misteriosa, se convierte en un personaje ideal para fantasear. Si se trata de una persona que ya conocemos, podríanmos sentir cierto remordimiento o problemas para dar ese paso; sin embargo, si se trata de una persona desconocida, sentimos cierta libertad para soñar con lo que podría pasar.

Es un reflejo de nuestra baja autoestima: Según la especialista, cuando las mujeres se sienten atraídas por un hombre que las rechaza es porque tienen el autoestima baja que grafica la imagen negativa que tienen de sí mismas. No obstante, afirma que este caso también puede aplicarse a los hombres.

Se convierten en una distracción: Las personas que nos rechazan pueden representar un pasatiempo ideal para sacarnos de la rutina. El interés será tal que se convertirá en una actividad a realizar siempre. Lamentablemente, si conseguimos el objetivo nos desencantaremos al develar su misterio. O quizá efectivamente confirmes lo que fantaseabas y se convierta en quien querías que fuera.

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