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La papaína, una enzima que se encuentra en la papaya facilita la digestión de las proteínas de los alimentos y trata ardores del estómago, frecuentes en el embarazo por la presión del útero sobre el aparato digestivo.

Por ello nutricionistas recomiendan a las gestantes comer esta fruta. A la acción de esta enzima se une la de la carpaína, un alcaloide que actúa sobre el líquido biliar. Ambas ayudan a digerir las carnes y comidas pesadas, y mejoran el proceso de digestión, tan ralentizado durante la etapa de gestación.

La carpaína, además, es un importante activador de la circulación sanguínea, porque, debido a problemas hormonales, aumento en el caudal sanguíneo, peso del feto y útero durante la gestación; la sangre de la futura mamá corre lentamente por sus venas y arterias.

Asimismo, la papaya tiene 10 veces más vitamina C que la naranja y cinco veces más que el kiwi, por esa razón previene resfriados y estados gripales que durante el embarazo duran más en la gestante, a causa de la imposibilidad que esta tiene de tomar determinados fármacos.

De igual forma, la presencia de esta vitamina le permite la absorción del hierro, que también es beneficioso para su salud y la del bebé.