Conozca los males que podemos padecer cuando volamos

Hay cefaleas propias del vuelo que se producen en el despegue y aterrizaje, según neurólogo.

Los viajes en avión pueden desencadenar algunos dolores de cabeza como las "cefaleas por vuelo de avión" que se producen en el despegue y principalmete en el aterrizaje, indica el doctor Samuel Díaz Insa, de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

"Las personas con migrañas habituales son aún más propensas a desarrollar una crisis... La exposición de los viajeros a cambios de presión atmosférica, produce variaciones en el flujo sanguíneo y en el nivel de oxígeno, lo que desencadena las cefaleas", explicó".

Para evitar los dolores de cabeza, además de las recomendaciones generales, el neurólogo señala que es fundamental comer durante el viaje, de forma ligera, beber líquido, evitar las bebidas alcohólicas o carbonatadas y moverse.

Según el sitio 20minutos, también aconsejó llevar a cabo movimientos de descompresión como abrir la boca bien varias veces o apretar la nariz e intentar respirar para destaponar los oídos.

Otro de los incidentes neurológicos más comunes durante el vuelo son las convulsiones epilépticas. Según el doctor José Ángel Mauri Llerda, también de la Sociedad Española de Neurología, las crisis de este tipo se producen principalmente porque se ha olvidado tomar la medicación o porque se ha consumido alcohol o drogas.

Mauri Llerda aconseja ante un ataque durante un vuelo, no perder la calma, no mover al paciente del sitio en el que se encuentre, no introducirle nada en la boca y evitar, si es posible, que se golpee la cabeza.

La SEN también llama la atención sobre el síndrome de la clase turista y recomienda no pasar mucho tiempo en la misma posición sobre todo en vuelos largos; aunque sufrir un derrame cerebral es bastante inusual durante un vuelo, los pasajeros con factores de riesgo deben tener muy en cuenta esta recomendación.

El llamado síndrome de la clase turista, conocido en medicina como síndrome Antifosfolipido, es una trombosis venosa profunda o tromboembolia venosa, cuya forma más grave es la embolia pulmonar, que sucede cuando no hay una correcta circulación sanguínea de retorno al corazón.

El síndrome reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un riesgo global, afecta a personas en viajes largos por aire o tierra, sobre todo en clase turista, con asientos estrechos que limitan la movilidad.