Salud mental: Un enfoque desde la madre y su recién nacido

Desde hace muchos años que se está intentando reconocer la importancia de la salud mental en el ser humano en todas sus etapas de vida, pero fue la pandemia, desencadenada por la COVID 19, lo que ha permitido, finalmente, poner sobre la mesa la necesidad de erradicar los estigmas que giran alrededor de esta.

Desde hace muchos años que se está intentando reconocer la importancia de la salud mental en el ser humano en todas sus etapas de vida, pero fue la pandemia, desencadenada por la COVID 19, lo que ha permitido, finalmente, poner sobre la mesa la necesidad de erradicar los estigmas que giran alrededor de esta. | Fuente: Freepik

Desde hace muchos años que se está intentando reconocer la importancia de la salud mental en el ser humano en todas sus etapas de vida, pero fue la pandemia, desencadenada por la COVID 19, lo que ha permitido, finalmente, poner sobre la mesa la necesidad de erradicar los estigmas que giran alrededor de esta.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud, OMS, dice: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.» Por lo que claramente se deduce que la salud mental va más allá de la ausencia de trastornos o discapacidades mentales.

Para esto, definamos “salud mental”: es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. De esta forma, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.

Como vemos, no se especifica edad y, por lo tanto, surge la duda: ¿qué pasa con las madres que acaban de dar a luz y a sus recién nacidos?, ¿qué cambios se dan?, ¿cómo están estos emocionalmente?, ¿estamos comprendiendo estos cambios?, ¿qué estamos haciendo para ser empáticos con la madre y su bebé?

La realidad podría decirse, sin miedo a equivocarme, es dura: Hay un vacío en la atención perinatal que solo ha incluido la parte física y los aspectos sanitarios de la maternidad, desconociendo todos esos cambios que se dan en la parte psíquica inherente a la maternidad y al nacimiento.

La OMS informa que el 15% de las mujeres a nivel mundial presentan problemas de salud mental en este periodo. Sin embargo, este porcentaje se eleva en los países desarrollados hasta el 15,6% de las mujeres embarazadas y hasta el 19,8% de las mujeres que ya han dado a luz.

La etapa perinatal trae para la mujer y su hijo una serie de cambios increíbles, los mismos que llevan a la mujer a estar muy vulnerable y muy sensible. Se estima que un 10% de estos trastornos de la salud mental perinatal son depresiones postparto, que un 3% son depresiones graves y que un 15% son otros trastornos depresivos o de ansiedad leves o moderados. Sólo la mitad de las mujeres en esta etapa perinatal reconocerá la presencia de alteraciones clínicas y sólo el 10% recibirá el tratamiento específico adecuado.

Durante la gestación, la mujer empieza un proceso de transición hacia su maternidad: una etapa nueva, distinta, llena de emociones, ilusiones, expectativas y, evidentemente, miedos que van a tener la etapa mas crítica a partir del nacimiento del bebé. Hay en este proceso una serie de ajustes emocionales, de formas de pensar y, por supuesto, de cambios en el estilo de vida.

Cuando conversamos con las mamás en las sesiones de maternidad y lactancia, uno de los temas claves es el gran cambio que se ha dado en su día a día y cómo se sienten en este inicio de su maternidad. Claramente cada mamá y su hijo escriben su propia historia, pero lo común es que la maternidad es una etapa nueva en su vida y necesitan apoyo, comprensión, empatía, compañía y tiempo.

Durante esta nueva etapa de vida fuera de la panza de mamá hay nuevos comportamientos, tanto de la madre como de su hijo. Estos permitirán la interacción entre ambos que permitirá la construcción saludable del vinculo maternal con su hijo, dentro de lo que conocemos como el período sensitivo en la vida del recién nacido.

Durante la perinatalidad es necesario que los profesionales del equipo de salud participen activamente protegiendo y promoviendo la salud mental perinatal: El bienestar de la madre y de su hijo, desde las primeras horas de vida, marcan el desarrollo emocional, afectivo, de confianza y autoestima del niño.

El compromiso es cuidar y proteger la salud mental de la madre en este período perinatal porque cuidando a la madre cuidamos al niño.