COVID-19: ¿Qué tan probable es la llegada de una segunda ola de contagios?

Al tratarse de un virus nuevo, la pandemia del nuevo coronavirus es una situación sin precedentes. Sin embargo, diversos especialistas no descartan, pese a la falta de evidencia, la posibilidad de una segunda, tercera o más olas de contagio.

Diversos especialistas no descartan, pese a la falta de evidencia, la posibilidad de una segunda, tercera o más olas de contagio, como en el caso de la pandemia de influenza. | Fuente: AFP

La pandemia del nuevo coronavirus es una situación inédita para toda la humanidad: sabemos muy poco sobre la COVID-19, lo que hace aún más difícil poder determinar cuál será su comportamiento futuro. En Europa y Estados Unidos, por ejemplo, medios de comunicación como El español o CNN en español, publicaron algunas declaraciones de científicos e investigadores que mencionan la posibilidad de una segunda ola de contagios. Una situación que también podría darse en el Perú, pero que no puede determinarse por ahora.

De acuerdo con un documento del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas (CIDRAP) de la Universidad de Minnesota, "incluso los más experimentados expertos en salud pública del mundo no pudieron anticipar que se extendería rápidamente para la peor crisis global de salud pública de los últimos 100 años".

El texto titulado "El futuro de la pandemia de COVID-19: Lecciones aprendidas desde la pandemia de la influenza", publicado a finales de abril de este año- y en medio de la crisis global-, explica que nuestro mejor modelo de comparación es el brote de la influenza, incluso por sobre otros coronavirus como SARS y MERS, que no dieron modelos útiles para predecir qué esperar de esta pandemia debido a su corta duración.

Con todo lo que sabemos, ¿es posible que el mundo viva una segunda ola (o más) de contagio de la COVID-19? Esto dicen los especialistas. 

Ernesto Gozzer, epidemiólogo y profesor de la Facultad de Salud Pública y Administración de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), menciona que existe la posibilidad no solo de una segunda ola de contagios, sino de varios brotes interpandémicos, que afectarían al Perú y otros países.

"Un estudio indica que esta pandemia puede tener una duración de 18 o 24 meses. Y esto se debe a que, por tratarse de un nuevo virus, los seres humanos no teníamos anticuerpos, es decir defensas, frente al virus que causa la COVID-19, antes de que esta enfermedad apareciera sobre la Tierra. Es por ello que existe la posiblidad que ocurran dos, tres o incluso más brotes interpandémicos, llamados olas, que afectarán al Perú y otros países y que estos no se deban necesariamente a este cambio de estación", menciona.  

Humberto Vásquez, infectólogo de la Clínica Internacional, es claro al afirmar que, si bien no se pueden hacer pronósticos sobre esta nueva infección, existe la posibilidad de que llegue esa segunda ola. "Lo que debe preocuparnos no es una ola sino varias olas que puedan depender del relajamiento de las medidas de prevención", dice.

Leonid Lecca, médico epidemiólogo y director de la ONG Socios En Salud, concuerda n que "desafortunadamente, una segunda ola de COVID-19 es muy posible", tomando en cuenta lo sucedido en algunas localidades del sudeste de China donde se ordenó retomar la cuarentena obligatoria. 

"Los factores que podrían potenciar la ocurrencia de esta segunda ola y sobre todo su intensidad, serán el no cumplimiento de las medidas de conducta de distanciamiento social, que deberán permanecer a pesar de que se levante la cuarentena, así como de otros hábitos importantes como el lavado de manos y el uso de mascarillas en lugares públicos. Otro factor es que no se realicen adecuados sistemas de vigilancia ni acciones de salud pública que corten la transmisión en posibles focos de contagio como mercados, sistemas de transportes, etc.", explica.

Lecca afirman que sin la presencia de una vacuna, es muy posible que al levantarse las restricciones de tránsito en los países, como el confinamiento obligatorio, tengamos un incremento de casos positivos COVID-19.

"Ante esto, será tan urgente que la necesidad de reactivar la economía de los países, continuar con las medidas de salud pública como son las conductas relacionadas al distanciamiento social, medidas de limpieza personal y comunitaria y el rastreo efectivo e intensivo de los contactos. Esta será la única forma de controlar los efectos de una posible segunda ola y sobre todo de su intensidad", menciona.

Este virus es impredecible y tomó al mundo por sorpresa. De acuerdo con un documento del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas (CIDRAP) de la Universidad de Minnesota, "incluso los más experimentados expertos en salud pública del mundo no pudieron anticipar que se extendería rápidamente para la peor crisis global de salud pública de los últimos 100 años". | Fuente: EFE

¿EL INVIERNO AUMENTARÍA LOS BROTES?

El mundo no vive una crisis de salud tan fuerte desde hace 100 años. Hace un siglo, la pandemia de influenza de 1918 (llamada Gripe Española), en plena Primera Guerra Mundial, puso al mundo frente a un escenario caótico. En el caso de esa pandemia sobrevinieron una segunda y tercera olas. 

En Estados Unidos, por ejemplo, la segunda ola, en setiembre de 1918, fue devastadora. La tercera y última ola comenzó en 1919 y duró toda la primavera del hemisferio norte. La pandemia pasó, pero el virus se quedó en el mundo. Según análisis científicos posteriores, esa pandemia fue causada por el virus H1N1, que siguió circulando como un patógeno estacional de cada invierno durante los siguientes 38 años.

Pero, ¿el nuevo coronavirus podría tomar fuerzas con la llegada del invierno y provocar un rebrote de casos? 

Ernesto Gozzer, médico epidemiólogo y exjefe del Instituto Nacional de Salud, resalta que es interesante saber que los brotes de pandemias anteriores (la de 1918 y 2009, por ejemplo) se dieron en diferentes estaciones del año y no solo en invierno, como se creería.

Por su parte, el médico epidemiólogo Leonid Lecca afirma que no existe ninguna evidencia que los casos de COVID-19 se incrementen con el cambio de estación y la llegada del invierno.

"Si bien los patrones de los virus que producen la gripe o la influenza muestran un comportamiento estacional teniendo mayor presencia durante el invierno, el SARS Cov2 es un virus nuevo y se desconoce aún su comportamiento. Regularmente los virus que causan la gripe o la influenza tienden a ser más activos y más agresivos durante el invierno que en el verano. Bajo esta premisa se espera que la COVID-19 también pueda incrementarse en el invierno, pero como hemos mencionado, los datos no son concluyentes y en la pandemia actual hemos visto que la infección se ha esparcido en muchos países con la misma intensidad, tanto en el invierno en el hemisferio norte, como en el verano en el hemisferio sur", menciona. 

Pese a que no se tiene evidencia certera de que podría sobrevenir una segunda ola de contagios con la llegada del invierno, Lecca menciona que en el caso peruano, la primera ola de contagios que vivimos puede coincidir con el aumento de infecciones respiratorias.

"Como estamos justo por iniciar el invierno, nos espera un panorama mucho más complicado por recién estar saliendo del primer brote de casos, además que esto también coincidirá con el incremento esperado de otras infecciones respiratorias", añade.

En ese sentido, el médico infectólogo Humberto Vásquez explica que respecto a la coexistencia de influenza con la COVID-19, "no hay evidencia de cómo es que se pueden potenciar o hacer más susceptibles a las personas en el contagio".

"Necesitaríamos pruebas para la H1N1 al igual que las pruebas rápidas que tenemos para el nuevo coronavirus. Es importante resaltar que los medios de prevención son comunes para ambos: uso de mascarilla, triajes diferenciados, distanciamiento social. Creo que estos cambios de conducta van a hacer que disminuya la incidencia de influenza en el próximo invierno. Tenemos que aprovechar esos cambios y educar a la población para mantenerlos", sostiene.

Finalmente, Lecca menciona que el aumento de casos de influenza estacional (que tienen un repunte en el otoño peruano) pueden aumentar la demanda de los sistemas de salud.

"Como hemos mencionado, en invierno, también se incrementan los casos de infecciones respiratorias causadas por otros gérmenes, incluso podría confundir y hacer más difíciles los cuadros clínicos y los tratamientos (del COVID-19). Por ello, será igual de importante potenciar los sistemas de vigilancias de las infecciones respiratorias para alertarnos de otros potenciales brotes o problemas respiratorios", finaliza.