Coronavirus: ¿Qué son y cómo se desarrollan las vacunas contra la COVID-19 de segunda generación?

A fines de 2020, la aparición de nuevas variantes del SARS CoV-2 han llevado a las farmacéuticas a iniciar la adaptación de su tecnología para desarrollar vacunas contra la COVID-19 de segunda generación que enfrenten a dichas mutaciones del nuevo coronavirus. 

Las variantes sudafricana y brasileña han logrado burlar parcialmente la acción de los anticuerpos neutralizantes generados por las vacunas, situación que ha llevado a algunas de las farmacéuticas a adaptar su tecnología actual al desarrollo de vacunas de segunda generación. | Fuente: Freepik

En algunos estudios preliminares, las variantes del SARS CoV-2 encontradas en Sudáfrica y Brasil han logrado burlar parcialmente la acción de los anticuerpos neutralizantes generados por la vacuna contra la COVID-19, situación que ha llevado a algunas de las farmacéuticas que desarrollan vacunas contra el nuevo coronavirus a adaptar su tecnología actual al desarrollo de vacunas de segunda generación que permitan enfrentar las mutaciones del SARS CoV-2 y mantener su acción.

Por ejemplo, en el caso de la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por el laboratorio Moderna, junto al Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y Alérgicas de Estados Unidos, ya se trabaja en una vacuna dirigida a la variante B.1.351, aparecida en Sudáfrica a fines de 2020. Este trabajo usa la tecnología de ARN mensajero y funciona a modo de dosis de refuerzo.

Por otro lado, también se trabaja en una vacuna polivalente que incluya tanto la vacuna de primera generación como la de segunda generación, así como una vacuna con dosis más bajas en la vacuna de refuerzo. Un camino que aún está en sus primeros pasos.

¿QUÉ SIGNIFICAN LAS VACUNAS DE SEGUNDA O TERCERA GENERACIÓN?

La doctora Carolina Cucho, jefa del Departamento de Patología Clínica y Anatomía Patológica Hospital Nacional Dos de Mayo, menciona que las vacunas contra la COVID-19 de primera generación son las que se obtienen a partir de patógenos completos, atenuados o inactivados, mientras que en el caso de las vacunas de segunda generación, “los científicos pueden seleccionar las porciones del virus objetivo que se prevé que provoquen la respuesta inmunitaria más eficaz”.

“Una vacuna de segunda generación es con solo partes selectas de proteínas virales, denominadas subunidades de proteínas, se usa, por ejemplo, en las vacunas contra la hepatitis B. […] Por el contrario, las vacunas de tercera generación son vacunas derivadas de la administración de ADN o ARN mensajero modificado genéticamente para inducir a las células huésped a producir un antígeno in vivo, que a su vez se espera que sea reconocido como no propio y genere anticuerpos protectores”, menciona.

La especialista menciona que otro tipo de vacuna contra la COVID-19 de tercera generación hace uso de un virus no relacionado relativamente inofensivo llamado adenovirus, que ha sido diseñado para transportar ADN que codifica la proteína viral diana deseada (como la proteína S o de pico del SARS-CoV-2).

“Los adenovirus son comunes en los seres humanos y son una causa típica del resfriado. Los adenovirus elegidos para las vacunas se seleccionan para que sean inocuos para los receptores y, al mismo tiempo, provoquen una fuerte respuesta inmunitaria, generando mayor atención sobre el invasor. Como observamos todas estas vacunas se vienen realizando en los diferentes tipos de infecciones, y si es frecuente que se realicen de acuerdo a los antecedentes descritos”, comenta.

Por su parte, el doctor Manuel Loayza, médico epidemiólogo y docente de posgrado de la Universidad Norbert Wiener, resalta que la fabricación de vacunas se basa en el uso de tecnologías disponibles para el aislamiento de microorganismos, su separación e inoculación segura en las personas.

“Es así que las vacunas de primera generación utilizan el uso de virus inactivo, las vacunas de primera generación se basan en el uso de subunidades antihigiénicas del microorganismo y la tercera generación son las vacunas de ADN, también conocidas como vacunas genéticas o de ADN desnudo, en otros términos, emplean una metodología relevante, simple y con una nueva era en la inmunología con un potencial como vacunas profilácticas y terapéuticas”, añade.

Carlos Vidurrizaga, investigador del Centro de Bioingeniería de UTEC, sostiene que lo que tenemos que entender es hacia dónde deberíamos ir, dónde se están dando las variantes y qué es lo que están afectando, lo que llevaría a responder si se necesitan vacunas dirigidas a proteínas de la superficie, al material genético o buscar vacunas que trabajan con virus atenuados.

“Ese es un tema que debería ser vital de manejo entre gobiernos. No estamos hablando solamente de laboratorios farmacéuticos. Para ello debemos estudiar bien la variabilidad genética enorme que ha tenido este virus desde el inicio. Tenemos muchísima información para poder plantear, en sus órganos superiores, investigación a buscar este tipo de vacuna y de esa manera poder desarrollar alternativas eficaces y seguras que sean más duraderas”, añade.

A fines de 2020, la aparición de nuevas variantes del SARS CoV-2 han llevado a las farmacéuticas a iniciar la adaptación de su tecnología para desarrollar vacunas de segunda generación que enfrenten a dichas mutaciones del nuevo coronavirus. | Fuente: Freepik

VARIANTES DEL SARS CoV-2 Y VACUNAS

La doctora Cucho resalta que actualmente hay mucha preocupación por la aparición de las nuevas variantes del nuevo coronavirus y que su arribo “provoque que las vacunas que se disponen puedan perder de forma parcial o bastante eficacia”.

“En el caso de las vacunas de tercera generación que son de ARN mensajero o de vectores virales, sería un corto tiempo lograr su actualización, ya que se coloca el fragmento del código genético que contiene la mutación como es en el caso de las vacunas Moderna y Pfizer. Las vacunas que podrían tomar algo de tiempo en su actualización serían las vacunas inactivadas (Sinovac, SinoPharm) o las que contienen fragmentos de proteína (Novavax), porque se tiene cultivar al virus o la proteína en el laboratorio y luego debe ser inactivada”, menciona.

La especialista agrega que, de acuerdo a lo descrito por los investigadores, actualmente es más sencillo modificar la vacuna contra la COVID-19 y siempre evaluando su efectividad inmunológica.

“Esta experiencia se tiene con las vacunas de la gripe (influenza), ya que su aplicación es anual, debido a las variantes circulantes que se presentan y se analizan constantemente. Los científicos refieren que hay una alta probabilidad de que el coronavirus se vuelva endémico y tenga este mismo comportamiento como el virus de la influenza”, sostiene.

Por su parte, el doctor Loayza añade que debemos tener en cuenta que los virus cambian constantemente a través de la mutación y se espera que aparezcan nuevas variantes del SARS CoV-2 con el paso del tiempo.

“Para la preparación de vacunas contra las nuevas variantes del SARS CoV-2 se debe continuar obteniendo información de la vigilancia genética de laboratorio e ir detectando las mutaciones en el antígeno Spike. Por ejemplo,  las variantes inglesa, sudafricana y brasileña comparten una mutación denominada n501y que las convierte en más contagiosas. Es así que detectar estas variantes es importante para incorporarlas a las vacunas existentes y que se colocaran posiblemente con una dosis de refuerzo en el siguiente año”, resalta.

Finalmente, el médico epidemiólogo menciona que debemos tener en cuenta que la respuesta del organismo a generar anticuerpos selectivamente a compuestos antihigiénicos que son parte del microorganismo “hace más efectiva una respuesta de protección”.

“Las vacunas de segunda generación y tercera generación son importantes en la producción de inmunidad. Lo importante es realizar los estudios de seguridad y de respuesta inmunológica que podría producir una dosis de refuerzo capaz de neutralizar la variante del SARS CoV-2", afirma.