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Vacunas contra COVID-19 y trombos: Esto es lo que sabemos hasta el momento

Mucho se ha hablado sobre los casos de coágulos como efectos secundarios raros tras la aplicación de la vacuna contra la COVID-19. Sin embargo, la probabilidad de morir por esta afección es de una entre un millón, incluso más de los infectados sintomáticos con el SARS CoV-2. 

Los coágulos de sangre son muy comunes: un grupo de la población mundial tiene predisposición de desarrollarlos por factores genéticos, de estilo de vida, por tratamientos médicos con ciertos medicamentos, entre otros. | Fuente: Freepik/ Rawpixel Ltd.

Los coágulos de sangre son muy comunes: un grupo de la población mundial tiene predisposición a desarrollarlos por factores genéticos, de estilo de vida, por tratamientos médicos con ciertos medicamentos, entre otros.

El doctor Jorge Castillo, hematólogo de Clínica Internacional, comenta que es importante diferenciar dos conceptos que son diferentes: coágulos y trombos.

“El coágulo es un fenómeno que salva vidas. Es una obra de arte de la biología humana. Si no coaguláramos - proceso en que intervienen proteínas de la coagulación y las plaquetas - la especie humana hubiera desaparecido desde su inicio pues ante cualquier accidente, trauma, corte, se hubiera desangrado. El coágulo es usualmente local, se forma ahí donde se le necesita”, comenta.

Agrega que, por el contrario, el trombo, en parte a partir de un coágulo con otros materiales tisulares, “puede viajar por la circulación, obstruirla y eventualmente ser letal dependiendo de donde se anide, por eso la palabra trombo está ligada a otra que es la embolia”.

“Los fenómenos tromboembólicos son la 1era causa de muerte en el mundo excluyendo guerras y accidentes. Pueden formar parte de la evolución de todo tipo de enfermedades desde infecciosas, neoplásicas, vasculares, inmunes etc.”, sostiene.

Por su parte, la doctora Nancy Loayza, jefa del servicio de Hematología del hospital Dos de Mayo, comenta que uno de los principales riesgos asociados a la infección por el coronavirus (COVID-19), son las complicaciones trombóticas (coágulos dentro de vasos que obstruyen la circulación), que pueden afectar el sistema venoso y arterial.

“Este efecto se debe a la desmedida respuesta del sistema inmunitario en la lucha contra el virus, que genera sustancias coagulantes”, menciona.

La especialista afirma que se ha reportado trombosis asociada a la vacuna Astrazeneca, debido a una respuesta inmunológica de la persona, “que activa a las plaquetas formando trombos que obstruyen los vasos, es una complicación rara y que afecta a 1 de un millón. Este efecto se llama Síndrome de trombocitopenia, protrombótica inmune inducida por la vacuna”.

El médico epidemiólogo Manuel Loayza, docente de posgrado de la Universidad Norbert Wiener, menciona que casi cerca de haber colocado 1.6 millones de dosis de vacuna de AstraZeneca se produjeron 7 casos de trombosis que generaron la suspensión para evaluación en Alemania y otros países de Europa.

“Esta trombosis se produce debido a un coágulo que tapa las venas del cerebro, a través de las cuales, normalmente la sangre pobre en oxígeno no puede circular hacia el corazón. Pero si la sangre no fluye como debiera, la presión cerebral aumenta y se pueden producir hemorragias en el cerebro. En el peor de los casos, una trombosis endovenosa puede provocar una embolia o accidente cerebrovascular que puede ser mortal”, comenta. 

El especialista resalta que a partir de esos hallazgos se comenzó a evaluar los datos estadísticos de la frecuencia de trombosis.

“Es poco usual teniendo en cuenta su incidencia de 2 a 5 casos por cada millón de personas. Sin embargo, una investigación australiana informó que sus hallazgos pueden ser de 15,7 casos por millón de personas por año. En este contexto, los coágulos sanguíneos son masas semisólidas de sangre que pueden permanecer estacionarios, conocidos como trombosis, y bloquear el flujo sanguíneo o desprenderse, produciendo embolia y dejar a varias partes del cuerpo. Los coágulos sanguíneos pueden poner su vida en peligro dependiendo de la ubicación del coágulo, por lo cual cualquier proceso de hipercoagulación debe identificarse y tratar rápidamente”, añade.

FACTORES Y POSIBLES CAUSAS

El doctor Castillo menciona que los factores de riesgo que predisponen a problemas tromboembólicos son hereditarios y adquiridos.

“Los adquiridos pueden ser parte de muchas enfermedades, los genéticamente determinados se deben usualmente a la deficiencia de proteínas (factores) plasmáticos necesarios para mantener el adecuado balance entre la coagulación y anticoagulación que normalmente nuestra sangre tiene para mantenerla fluida”, añade.

Además, el especialista resalta que es importante mencionar que “los medicamentos que podrían inducir la formación de coágulos cuentan con dicha mención en sus empaques, por eso es muy importante que los pacientes sigan la prescripción del médico y no se automediquen”. “Es fundamental administrar la dosis correcta para no irse al otro extremo”, comenta.

En ese sentido, la doctora Loayza sostiene que “el cuadro de trombosis se debe sospechar por el cuadro clínico, pero hay que hacer exámenes de apoyo al diagnóstico: Dímero D, ecodopler venoso o arterial u otros”.

SEÑALES DE ALERTA

El hematólogo Castillo menciona que “la formación de trombos, tanto en el lado venoso como en el lado arterial dan efectos diferentes”.

“Una de las más frecuentes es la trombosis venosa de miembros inferiores que puede cursar con hinchazón de piernas, enrojecimiento, dolor, fiebre a veces, dependiendo de la severidad o extensión de la lesión. En el lado arterial, usualmente genera infarto cardiaco, dolor (por corte súbito de la circulación)”, comenta.

La especialista en Hematología, Nancy Loayza, “la incidencia de trombosis es variable, aunque puede afectar hasta un 50% de pacientes, sobre todo en estado crítico”.

“La trombosis puede afectar diferentes áreas del organismo: pulmonar (embolia pulmonar), cardíaco (infarto al miocardio), en miembros inferiores (trombosis que se manifiesta con aumento de volumen de piernas, dolor intenso y a veces enrojecimiento del mismo)”, añade.

Finalmente, Loayza menciona que debemos recordar que un coágulo es una masa de sangre que se forma cuando las plaquetas de la sangre, las proteínas y las células se pegan entre sí.

“Hay algunos factores que pueden aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos como la arterioesclerosis, la filbrilación auricular, la enfermedad de la COVID-19, la diabetes, sobrepeso y obesidad, o permanecer en una posición fija durante mucho tiempo. También hay algunos medicamentos que pueden producir coágulos como las pildoras anticonceptivas, un medicamento usado para problemas renales, las sales de oro usadas para tratar artritis, antiinflamatorios, la penicilina, ranitidina, entre otros”, finaliza.

 

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