La anemia infantil afecta al 43.5% de niños y niñas en el Perú. Sus efectos secundarios son irreversibles si no se tratan hasta los cinco años. | Fuente: Shutterstock

El 43,5% de niñas y niños peruanos menores de 3 años tiene anemia, según datos del Ministerio de Salud. Una enfermedad que se presenta cuando el índice de hemoglobina en la sangre se encuentra por debajo del límite esperado.

En el Perú, las principales causas de anemia son el bajo consumo de hierro y la falta de información sobre cómo mejorar su asimilación cuando este es de origen vegetal. De hecho, aunque la Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo mínimo de 10 miligramos de hierro al día; los niños y niñas peruanos consumen apenas 3,4 miligramos.

Por ello, es esencial prevenirla desde el embarazo y detectarla a tiempo, ya sea en la gestante o en los primeros años de vida del niño, pues sus consecuencias son irreversibles ya que abarcan el crecimiento físico del niño y el desarrollo de capacidades motoras e intelectuales, lo que incluso afectará el rendimiento escolar y la conducta.

A continuación, presentamos cinco datos necesarios que te ayudarán a prevenir la anemia en tus hijos e hijas de una mejor manera.

1) Se debe prevenir desde el embarazo

Según la ENDES 2018, en el Perú, 3 de cada 10 gestantes tiene anemia. Un panorama preocupante, pues los niños y niñas cuyas madres sufrieron esta enfermedad durante el embarazo tienen altas probabilidades de padecerla al nacer.

Ante esto, los especialistas recomiendan su prevención durante esta etapa y mantenerse atentos en los tres primeros años de vida del niño para evitar consecuencias de por vida.

El Dr. Alcántara, médico pediatra de Sanna Centros Clínicos La Molina y Miraflores, indica que hay dos puntos base para prevenirla en las embarazadas:

Alimentación balanceada, incorporando alimentos ricos en hierro de origen animal, como la sangrecita, el hígado y el bazo.

Suplementación con hierro y ácido fólico, a partir de la semana 14 de la gestación hasta 30 días después del parto.

El 60% de casos de anemia en el Perú se concentra en el primer año de vida, según cifras del Ministerio de Salud. Para evitar esto, hay acciones que también se pueden realizar después del parto, por ejemplo: el corte tardío del cordón umbilical (a los 2 o 3 minutos después del nacimiento) y la lactancia materna exclusiva desde la primera hora de vida hasta los 6 meses.

2) Las consecuencias son irreversibles

El hierro es un mineral necesario para formar la hemoglobina, sin esta, nuestro cuerpo no recibiría el oxígeno que necesita. Cuando se produce la anemia por déficit de hierro, los sistemas neurológico y nervioso son los más afectados.

De acuerdo con Enrique Massa, médico pediatra, la anemia genera múltiples alteraciones en la función cerebral y lesiones de por vida, por esta razón es necesaria la prevención y la mejora en niños diagnosticados, antes de que lleguen al año de edad.

Entre sus consecuencias se encuentran el bajo desarrollo motor, mental y neurológico, falta de coordinación, alteraciones en la conducta, problemas en la memoria, razonamiento y atención, así como en el lenguaje, aprendizaje, procesamiento visual y resolución de problemas.

3) Los signos de alarma no son suficientes para su diagnóstico final

Existen síntomas que podemos identificar fácilmente y que dan una primera clave de que se puede tener anemia. Algunos de estos son el cansancio y palidez, el incremento de sueño, la pérdida de apetito, la irritabilidad y los mareos.

Para el diagnóstico, el médico especialista se encarga de revisar la historia clínica del paciente y de realizar un examen físico que además incluye la revisión de caída de cabello, resequedad de la piel, color de la palma de manos y uñas de los dedos.

A pesar de estos signos que se pueden notar a simple vista, es importante saber que el diagnóstico final depende del tamizaje (prueba de sangre) que nos asegura la cantidad de hemoglobina final del paciente. Los niveles óptimos de hemoglobina deben estar por encima de 11,5 g/dL.

4) Los alimentos ricos en hierro de origen animal son más eficaces que los vegetales

La anemia se combate, principalmente, con una alimentación balanceada que incluya micronutrientes y alimentos ricos en hierro.

El hierro hemínico es el que se encuentra en alimentos de origen animal y es el que el cuerpo absorbe y asimila de manera más eficiente. La nutricionista Sara Abu-Sabbah indica que la concentración de hierro en los alimentos de origen vegetal es mínima en comparación con la sangrecita, hígado y bazo. “Estos tres alimentos oscilan entre 23 a 27 mg de hierro por cada 100 gramos de alimento, en cambio una espinaca tiene apenas 3 a 4 mg. y no se absorbe fácilmente”, agrega.

Así, resulta infaltable añadir a la dieta sangrecita (29,5 mg de hierro en 100 gramos), bazo (28,7 mg), hígado (8,5 mg), riñón (6.8 mg), bofe (6.5 mg), carne de res (3,4 mg) y pescados (2,5 a 3,5 mg).

Por su parte, el hierro no hemínico de origen vegetal requiere de otros alimentos (facilitadores) de vitamina C para que se pueda absorber como la naranja, el limón, la mandarina, el kiwi, la ciruela, las fresas, el melón, el brócoli, los tomates, los pimientos, los vegetales de hojas verdes, zanahorias, hígado, mango, carnes de res y cerdo, pescados y moluscos.

5) Hay alimentos que no contribuyen a la prevención de la anemia

A pesar de su valor nutritivo, existen alimentos que no facilitan la absorción de hierro como la leche y sus derivados, los cereales, las legumbres, el té, el café y la yema de huevo, indica Alcántara.

Esto no quiere decir que no se pueden comer estos alimentos; al contrario, sí se pueden comer, pero se debe procurar ingerirlos asociados a otros alimentos ricos en hierro.

Ahora que ya conoces más sobre esta enfermedad, únete a la campaña “Fuertes contra la anemia” y ayúdanos a combatirla.

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