A partir de los 6 meses de edad empieza la alimentación complementaria. | Fuente: Shutterstock

Durante los seis primeros meses de vida, el Ministerio de Salud recomienda la lactancia materna exclusiva, con esto, los niveles de hierro requeridos por el bebé son cubiertos. El problema llega cuando nuestros hijos empiezan a consumir alimentos de otro tipo.

A partir de los 6 meses de edad empieza la alimentación complementaria porque la leche materna deja de ser suficiente, lo cual no significa que deja de ser nutritiva, comenta la nutricionista Sara Abu-Sabbah. El paso a alimentos sólidos se da porque el niño crece y empieza a demandar mayor cantidad de energía y nutrientes, “por eso hay que complementarlo con alimentos sólidos”, indica.

La especialista deja un consejo para los padres de familia: “cuando piensen en hacer papillas, no piensen en algo diferente para el bebé. Por ejemplo, si en casa se hace estofado de pollo, ¿qué ingredientes necesito? Pollo, zanahoria, alverjas, arroz, papa. Entonces para la papilla se toman los mismos ingredientes, se sancochan y se machacan”.

Además, comenta que “los padres se limitan a 3 o 4 alimentos y van repitiendo lo mismo y eso es un riesgo de desnutrición para el niño porque no necesariamente cubre todos los nutrientes que necesita”.

La clave para evitar la anemia está en prepararles una dieta balanceada que incluya micronutrientes y alimentos ricos en hierro, sobre todo de origen animal. Si no sabes cómo empezar a alimentar a tus hijos de manera saludable, aquí hacemos un listado de tres platos nutritivos que recomienda el Instituto Nacional de Salud (INS) del Ministerio de Salud en el “Recetario para prevenir la anemia”.

1) Mazamorra morenita (6 a 8 meses)

Este plato es un gran aliado pues contiene sangrecita, uno de los alimentos que contribuye a prevenir la anemia. Los ingredientes son: 2 cucharadas de sangrecita sancochada, ½ cucharada de maicena, 1 durazno pequeño rallado, 1⁄8 de taza de agua, canela y clavo de olor.

Para elaborarlo, debes licuar la sangrecita sancochada, el durazno sin cáscara (en trozos) y la mitad de agua. El resultado se pone a cocinar con canela y clavo de olor. Una vez que hierva se agrega la maicena disuelta en agua hasta que tome consistencia espesa.

Cada ración de este preparado aporta 88 kcal de energía, 5,2 g de proteínas y 9,1 mg de hierro.

El puré de bazo con camote aporta, por ración, 100 kcal de energía, 9,2 g de proteínas y 11,6 mg de hierro. | Fuente: Shutterstock

2) Puré de bazo con camote (6 a 8 meses)

La nutricionista indica que se deben incluir todos los grupos de alimentos en la dieta del bebé: proteína de origen animal, energía de los almidones, vegetales e incluso un poquito de aceite (en especial de oliva) para enriquecer la cantidad de energía si es que el niño no tiene un peso suficiente.

Justamente este plato incluye aceite en los ingredientes. Para elaborarlo se necesita: 1 rodaja gruesa de camote, 2 cucharadas de bazo, 1⁄8 de unidad pequeña de zanahoria, ½ cucharadita de aceite vegetal, 4 cucharadas de leche materna y 2 cucharadas de caldo.

Primero se debe retirar la piel del bazo, una vez que se obtiene la pulpa, se sancocha. De igual manera, la zanahoria y el camote sin cáscara se sancochan y se aplastan. Luego se mezclan estos 3 ingredientes junto con la leche, el caldo y el aceite hasta lograr una consistencia espesa.

Este plato aporta, por ración, 100 kcal de energía, 9,2 g de proteínas y 11,6 mg de hierro.

 

3) Puré de habas con sangrecita al jugo (9 a 11 meses)

Para Sara Abu-Sabbah, es un error pensar que el bebé solamente va a recibir alimentos de un solo ingrediente, por ejemplo: solo zapallo o solo papa. “Tal vez el primer o segundo día podemos empezar con cosas muy básicas y observar la tolerancia del niño, pero la papilla siempre tiene que ser completa en cuanto a nutrientes, por eso debe tener de todo”, indica.

Este plato es un buen ejemplo de ello y aporta a la prevención de la anemia, no solo por la sangrecita, sino también por las habas.

Los ingredientes para una porción son: 1 puñado de habas frescas sin cáscara, 4 cucharadas de leche evaporada, 1 diente de ajo, ½ cucharadita de aceite vegetal, ½ taza de agua, 2 cucharadas de sangrecita, 1 cucharada de cebolla, 1 cucharada de tomate, 1⁄8 unidad pequeña de pimiento, ½ cucharadita de aceite vegetal, 1 cucharada de arroz graneado y 1 pizca de sal yodada.

Para la elaboración del puré se debe freír el ajo molido con el aceite vegetal y agregar las habas partidas, la sal y la mitad de agua. Una vez cocidas, se deben aplastar y adicionar leche. En el caso de la sangrecita, esta se fríe con la cebolla y el tomate picados usando un poco de aceite. Una vez listo todo, se recomienda servir con un poco de arroz de complemento.

El aporte nutricional por ración de este plato es de 158 kcal de energía, 9,2 g de proteínas y 9,5 mg de hierro.

Ahora que ya sabes cómo alimentar correctamente a tu bebé, únete a la campaña “Fuertes contra la anemia” y ayúdanos a combatir esta enfermedad.

* Recuerda que puedes encontrar estas y otras recetas en el “Recetario para prevenir la anemia” del Ministerio de Salud haciendo clic aquí.

El puré de habas con sangrecita al jugo aporta, por ración, 158 kcal de energía, 9,2 g de proteínas y 9,5 mg de hierro. | Fuente: Shutterstock
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