Observatorio
Existe otra teoría sobre esta señal que afirma que proviene de un cometa. | Fuente: Unsplash

El 15 de agosto de 1977, el ahora desmantelado radiotelescopio Big Ear en Delaware, Ohio, hizo uno de los hallazgos más raros y famosos de la historia de la astronomía: la señal wow! Aquel día, Big Ear detectó una señal fuerte e intermitente que duraba 72 segundos y que provenía del espacio. Jerry Ehman, el astrónomo que analizó los datos impresos, se quedó tan maravillado y sorprendido de dichos datos que solo atinó a escribir “wow!” en aquellos apuntes.

John Kraus, el director del observatorio, anunció días después que no se encontró ningún posible origen terrestre o transmisión desde un satélite. “La señal de WoW" es muy sugerente de un origen inteligente extraterrestre, pero poco más se puede decir hasta que regrese para un estudio adicional ", escribió en una carta al astrónomo Carl Sagan.

Señal Wow!
La famosa anotación en la impresión de los datos de la señal. | Fuente: Europa Press

Pese a que el Big Ear siguió apuntando al mismo cielo, nunca más volvió a encontrarla, pero los esfuerzos mundiales de astrónomos por hallar el origen de dicha comunicación no han cesado hasta ahora. Por fortuna, con mayor tecnología, es posible tener mayores nociones al respecto.

El astrónomo Alberto Caballero ha utilizado los datos del Observatorio Espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), la cual tiene mapeada más de 1300 millones de estrellas, para hallar una posible candidata a ser la emisora de dicha señal.

Caballero repitió la búsqueda, buscando estrellas parecidas al Sol entre las miles que han sido identificadas por Gaia en esta región del cielo. Su estudio ha sido publicado en el repositorio Arxiv a la espera de la revisión de pares.

La búsqueda arrojó solo un candidato. “La única estrella potencial similar al Sol en toda la región de la señal parece ser 2MASS 19281982-2640123”, dice Caballero a Astronomy. Esta estrella se encuentra en la constelación de Sagitario a una distancia de 1800 años luz. Es un gemelo idéntico a nuestro Sol, con la misma temperatura, radio y luminosidad.

Eso no quiere decir necesariamente que 2MASS 19281982-2640123 deba haber sido la fuente. Señala que hay muchas estrellas en esa región del cielo que son demasiado tenues para ser incluidas en el catálogo. Uno de estos podría ser la fuente. Y hay otras 66 estrellas en el catálogo que Caballero identificó como posibles candidatos, pero con pruebas menos contundentes.

Ahora, con esta posible emisora, los futuros análisis deben dirigirse hacia los exoplanetas que orbitan dicho Sol. Quizás allí se encuentra la civilización que tanto han buscado y especulado muchos científicos. 

A principios de junio de 20176​ se publicó en medios de todo el mundo que el origen de la misteriosa señal había sido resuelto. Desde el 27 de noviembre de 2016 al 24 de febrero de 2017, el Centro de Ciencia Planetaria realizó 200 observaciones del espectro de radio para validar la hipótesis de Paris. El investigador, cuyo estudio aparece publicado en la revista de la Academia de las Ciencias de Washington, cree que en realidad la señal fue emitida por el cometa 266P/Christensen, que pasó cerca de la Tierra en agosto de 1977. Sin embargo, su teoría aún es ampliamente discutida por la comunidad. 

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