Las consecuencias del coronavirus en las actividades pesqueras

China, Estados Unidos y Europa son nuestros principales clientes de productos pesqueros.  La evolución de la COVID–19 en el país y en estos lugares determinarán la recuperación de las actividades pesqueras.

El propósito de esta columna no es pedir que se relativicen las medidas adoptadas por el gobierno para afrontar la pandemia del nuevo coronavirus. El objetivo aquí es advertir sobre las características del impacto de la COVID-19 en las actividades pesqueras y sus mercados para contribuir a redefinir prioridades y estrategias que posibiliten su recuperación en los próximos meses.

Para ello, he analizado las exportaciones y mercados internos de los principales giros pesqueros. También se recopiló información de las exportaciones pesqueras hasta el 29 de febrero del 2020, comparándola con la data mensual del volumen y precios promedio de los últimos siete años. Esto permitirá conocer cuánto se ha contraído la actividad pesquera en el Perú.

Las exportaciones pesqueras

La harina de pescado es el principal producto de exportación de la pesquería peruana, usada para la alimentación de peces en acuicultura, aves y animales de granja.  En el 2019 más del 80% de la producción fue vendida a China. Pero, su precio ha ido presentado una tendencia a la baja en los últimos años debido principalmente a los problemas sanitarios con cerdos, al incremento del stock de la harina de pescado en los puertos chinos (ahora reduciéndose) y a las dificultades financieras de algunas empresas. Los volúmenes exportados hacia China guardan correspondencia con la dinámica pesquera. Sin embargo, febrero es un mes estacionalmente bajo, si lo comparamos con los años anteriores. La situación de marzo de este año sí es distinta, ya que incluye la cuarentena, pero aún no hay datos confiables que nos muestren la magnitud y las características de la contracción comercial que estaría sufriendo esta actividad como consecuencia de la pandemia.

Los productos para el consumo humano directo (CHD) son más numerosos, alcanzan más mercados e involucran a un número mayor de personas. Se agrupan en congelado, conservas, curado y fresco, el consumo predominante en el país.

| Fuente: Andina

Analizando las exportaciones, encontramos que, el volumen de productos congelados se redujo en casi un tercio (-29%) respecto al 2019, aun así, supera a lo producido en el 2015 y 2017. Esto tiene que ver con la mayor disponibilidad de pota y jurel en los últimos meses respecto a esos años.

Los productos curados experimentaron una contracción del 90%, esto se explica porque se ha fortalecido el control y fiscalización de la exportación de especies protegidas, como los tiburones, que están comprendidas en la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Respecto a las conservas, en febrero de este año hubo una contracción en las ventas hacia países de Europa (Italia y el Reino Unido) y Colombia (55%). Este es el volumen más bajo registrado en un mes de febrero desde el 2012.

El mercado nacional

Respecto al mercado nacional, la pesca para la alimentación humana ha sido considerada como actividad esencial. Sin embargo, ha estado operando según el avance del virus y de acuerdo con las medidas que se están tomando para afrontarlo. Durante esta pandemia, las embarcaciones que pescan especies para exportación están saliendo mucho menos, pues no hay compradores.  Quienes pescan para vender a restaurantes también han reducido sus salidas, pues todos están cerrados. Lo que sí ha continuado regularmente es el desembarque de especies importantes para el consumo en el país, como el bonito, el jurel, entre otras y que se comercializan a través de mayoristas, de mercados de abastos y de supermercados.

En 1991 durante la epidemia el cólera, se culpó al pescado fuera de toda racionalidad. La pesca artesanal se contrajo y hubo un gran esfuerzo para reivindicar que el pescado no solo era un alimento nutritivo sino también inocuo en sí mismo. Ahora en el imaginario de las personas, el pescado es un alimento de alta calidad.

Sin embargo, a pesar de que la buena imagen del pescado lo inmuniza ante la COVID 19, las noticias también muestran la creciente preocupación en las comunidades pesqueras de nuestro país. Varios desembarcaderos artesanales del litoral han cerrado por acuerdo de las organizaciones de pescadores artesanales. También han cerrado por unos días los mercados mayoristas pesqueros.

Los gobiernos regionales y locales tienen un rol importante en este contexto. No es un tema solo del Poder Ejecutivo, (el programa económico en marcha para afrontar las consecuencias debe incluir a pescadores, armadores artesanales y personal de apoyo en el desembarque) sino que involucra a todo el Estado y corresponde a ellos contribuir a establecer procedimientos esenciales para el cuidado sanitario de las comunidades pesqueras, no solo en estos días críticos, sino también en el futuro: Disponibilidad de materiales de protección y desinfección, monitoreo específico de síntomas o eventualmente pruebas para los involucrados en las actividades y sus familias.

En estos tiempos, cuando hagas tus compras, -siguiendo las reglas de protección-, incluye al pescado. Y si compras conservas, eso sí, asegúrate que sean de producción nacional.

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