El final de Dragon Ball GT marcó un final en una era para la franquicia de Akira Toriyama, hasta ese momento, el autor no tenía problemas en mostrar crueldad inhumana en los villanos, quienes evisceraban, mutilaban y asesinaban por el puro gusto de hacerlo.

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Asimismo, los personajes principales sangraban enormemente y los combates estaban repletos de escenas fuertes como la muerte de Yamcha, la mutilación de la mano de Tien-Shin-Han, la muerte de niños namekuseí o la violenta muerte de Krillin a manos de Tamborin.

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¿Te diste cuenta de que a partir de Dragon Ball Super dicha violencia se ha reducido considerablemente?

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Esto podría obedecer a una adaptación de la serie a los tiempos modernos, los cuales han cambiado los estándares de lo que es correcto mostrar en señal abierta, en especial en un producto que está principalmente enfocado a infantes.

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¿El viejo Dragon Ball está de vuelta?

Moro, el prisionero de la patrulla galáctica, acaba de darle una humillante paliza a Gokú y Vegeta en el capítulo 46.

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El modo en el cual es retratado el daño recibido por los saiyajin es muy explícito, sus pupilas ausentes y expresiones de horror son totalmente reminiscentes a los estándares originales de la serie.

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Además, después de derrotar a nuestros protagonistas, Moro ejecuta a un namekuseí por simple sadismo. Sólo para retratar lo malvado que es.

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Podemos decir entonces, que, en cierto sentido, el viejo y violento Dragon Ball está de vuelta. ¿Cómo podrán derrotar a un enemigo con una habilidad tan problemática como Moro? Sólo con el tiempo lo sabremos.

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