La paternidad es una fuente constante de inspiración. Desde Franz Kafka, con su "Carta al padre" hasta la contemporánea “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince, los hijos escriben para saldar cuentas con sus progenitores, pero también para mirarse a sí mismos. Repasamos algunos títulos sobre esta figura clave en la literatura, a propósito del Día del Padre.

| Fuente: Composición

“Los hermanos Karamazov” de Fiódor DostoievskiEste clásico del autor ruso se monta alrededor de la figura de Fiódor Karamazov, un hombre que además de ser padre de Dmitri, Iván, Aléksei y, posiblemente, del huraño Pável, despierta en sus hijos sentimientos de rencor. Un cúmulo de emociones amargas que desembocará en un parricidio, el núcleo de la novela. Publicada en 1880, “Los hermanos Karamazov” fue la gran despedida literaria de Dostoievski.

| Fuente: Alba Editorial

“Carta al padre” de Franz Kafka“Queridísimo padre: Hace poco preguntaste por qué digo que te tengo tanto miedo”. Así arranca Franz Kafka este desgarrador ajuste de cuentas con su padre Herman, a quien le dirige una extensa carta en la que confiesa la influencia amarga que ejerció él sobre su vida. Escrito con el corazón en la mano, “Carta al padre” es un testimonio de enorme valor para entender el mundo de opresión que ideó Kafka en sus ficciones.

| Fuente: Alianza Editorial

"El olvido que seremos" de Héctor Abad FaciolinceEste libro no es un ajuste de cuentas, sino un retrato escrito desde la más viva admiración. La antípoda de KafkaHéctor Abad Faciolince firma unas sentidas memorias sobre su padre, aquel médico laborioso y progresista que fue asesinado en medio de una Colombia convulsa. El resultado es iluminador y ha sido fuente de inspiración para un filme de título homónimo.

| Fuente: Me gusta leer

"La muerte del padre" de Karl Ove KnausgårdEl primer volumen del fenómeno literario “Mi lucha”, del noruego Karl Ove Knausgård, tuvo como eje al papá del autor, quien se emborrachó hasta morir diez años antes de que su hijo empezara su saga autobiográfica. Bajo la sombra de su recuerdo, Knausgård pondrá sobre la página en blanco sus frustraciones presentes y las relaciones familiares que lo han llevado hasta el momento revelador de la escritura.

| Fuente: Anagrama

“Patrimonio” de Philip Roth. Tras enterase de que su padre Herman Roth padece un tumo cerebral, Philip —su hijo y reconocido novelista—, decide hacerse cargo del cuidado de su salud. La experiencia se vuelca en este testimonio de una honestidad rabiosa y conmovedora, donde viejos rencores y lealtades dibujan el amor de un hijo a su padre, el verdadero patrimonio que nos dejan quienes se van. 

| Fuente: Me gusta leer

“El cuerpo en que nací” de Guadalupe Nettel. La paternidad está llena de grietas. Y el caso del padre de este libro de Guadalupe Nettel es una acusación de malversación de fondos que lleva a su hija a mirarlo a través de otro lente, lejos de la sacralización. Aunque no es el personaje principal de “El cuerpo en que nací”, el papá juega un rol clave en estas memorias de infancia y juventud.

| Fuente: Anagrama

“La carretera” de Cormac McCarthy. En esta inquietante novela posapocalíptica de Cormac McCarthy, un padre viaja por una carretera junto a su hijo y sin saber su destino. El paisaje es inhóspito, los hombres se comen los unos a los otros, no hay más vida sobre Norteamérica. Pero quedan los recuerdos y la urgencia de buscar sentido a la desolación.

| Fuente: Me gusta leer

"Matar al padre" de Amelie Nothomb. Norman Terence es un mago reconocido que un día recibe la visita de Joe Whip, un joven que busca un mentor para la prestidigitación. Terence lo acoge y entre ambos se forma un vínculo padre-hijo que se verá signado por una rivalidad amplificada gracias a Christina, una malabarista.

| Fuente: Anagrama

"El pez en el agua" de Mario Vargas Llosa. Las memorias del Nobel peruano están marcadas por dos momentos cruciales en su vida: su incursión en la política peruana y el descubrimiento de que su padre no estaba muerto. Conocerlo, sin embargo, significó un hecho traumático, que con los años produciría el despertar de su vocación como novelista.

| Fuente: Me gusta leer

"Maus" de Art Spiegelman. Esta novela gráfica, ganadora de un Premio Pulitzer en 1992, busca retratar la barbarie nazi, pero a partir de una historia personal: la de Vladek, padre del autor, un judío polaco que estuvo prisionero en un campo de concentración. Spiegelman reconstuye así el horror de la Segunda Guerra Mundial y las dolorosas secuelas que ha dejado en su familia.

| Fuente: Biblioteca Nacional de España

"Padre e hijo" de E.O. Plauen. El dibujante alemán E.O. Plauen padeció la opresión del régimen nazi, pero para combatir la censura, dio vida a “Padre e hijo”, una simpática historieta que tiene como protagonistas, precisamente, a un papá cascarrabias y su hijo travieso. Con frescura y humor, esta creación sin diálogos, heredera del cine mudo, se convirtió en un clásico desde la Alemania de los años treinta.

| Fuente: Pepitas de calabaza

"La distancia que nos separa" de Renato Cisneros. Una arqueología de la memoria familiar, el revelador testimonio de un hijo a su padre, la exploración biográfica de un militar polémico: esto y más es "La distancia que nos separa".

| Fuente: Planeta