La Ira Producciones
Joaquín de Orbegoso, Mikhail Page y Pedro Iturria crearon La Ira Producciones para llevar teatro virtual en tiempos de pandemia. | Fuente: Instagram / La Ira Producciones

Tras cerrar las puertas de los teatros, la pandemia del nuevo coronavirus continúa poniendo a prueba la creatividad de quienes se dedican al arte de las tablas. Ellos respondieron a la crisis utilizando la tecnología para reemplazar los escenarios por transmisiones en vivo.

Así, no hay telón ni butacas. Pero, de un modo extraño, se conserva la esencia dramática, según confesaron a RPP Noticias el actor Joaquín de Orbegoso, el director Mikhail Page y el gestor cultural Pedro Iturria, creadores de la productora teatral La Ira Producciones.

No sé si se pueda decir que es teatro”, apuntó De Orbegoso. “Es un formato totalmente diferente. Lo que hacemos es completamente innovador. Como el Zoom tiene cámaras, hay una persona que las maneja como un switcher de televisión”, agregó.

Una reflexión que Mikhail Page reforzó al sostener que su propuesta mantiene la esencia del teatro por su simultaneidad. “Está en vivo y me conecto como espectador desde mi casa, pero el lenguaje, el canal, es cinematográfico. Hay un nuevo cargo ahora, que es el switcher”, indicó. A falta de un nombre, él decidió bautizarlo como “teatro cinematográfico”.

En esa línea, ¿a qué desafíos responde este tipo de teatro a nivel actoral, así como de producción y dirección? En un afán por respetar las medidas sanitarias del estado de emergencia y cuidar la salud y seguridad de sus miembros, ¿cuánto se deja de lado y qué oportunidades se avizoran?

LOS RETOS DE LA VIRTUALIDAD

Este año, La Ira Producciones iba a colocar una obra en el Teatro Julieta cuando la crisis sanitaria los obligó a poner un alto a sus planes. Pero sus ganas de crear no mermaron y, actualmente, alistan “En el borde”, una obra escrita por Mariana de Althaus y protagonizada por Joaquín de Orbegoso y Airam Galliani, que será transmitida vía online desde el 19 hasta el 27 de junio en cuatro únicas funciones.

Para Pedro Iturria, el reto más importante de la virtualidad es medir el comportamiento del consumidor. “Conocer la clave para llegar al público en la hora exacta y con los canales adecuados —qué quieren ver ahora, en qué momento comenzar una función— servirá para crear una rutina de trabajo más clara”, indicó.

Sin embargo, el gestor cultural puntualizó que con el “teatro cinematográfico” pueden traspasar fronteras y llegar a un público fuera de Lima. Además, hay una reducción de costo considerable en “montar” una obra. “Ya no hay escenografía en la que se tenga que invertir y está el tema del alquiler del teatro también”, señaló.

En el plano actoral, el principal desafío para Joaquín de Orbegoso es llevar a cabo un ensayo sin estar frente a frente con su par. “Es raro, porque la obra transcurre en el malecón, entonces uno podría pensar, a priori, que este distanciamiento no va a permitir sentir las emociones”, explicó.

De allí que se sorprendiera cuando, hace un par de ensayos con Airam Galliani, sintiera esa vibración que podría ocurrir durante una obra de teatro. “Las cosas pasaron por mí. No estaba en mi casa, sino en el malecón, al borde del barranco”, dijo.

Por eso, como reconoció Mikhail Page, a pesar de que las imágenes adquieran una relevancia inusitada, “hay una historia, sensaciones, diálogo y actuación”. El corazón del teatro continúa latiendo en medio de la pantalla.