El problema de la minería ilegal y artesanal también afecta a  la población ayacuchana, quienes en los últimos años son testigos de cómo el paisaje de su región se ha ido alterando por esta actividad que genera un alto impacto ambiental.

Se estima que en todo el departamento existen alrededor de 12 mil mineros informales, quienes aún están muy lejos de cumplir con los requisitos para su formalización.

A esta preocupación se suma el hecho de que más del 60 % de los conflictos sociales en Ayacucho se originan en problemas socioambientales.

Al respecto, el representante de la asociación de servicios educativos rurales de Ayacucho, Omar Rosel, lamentó la falta de capacidad del Gobierno regional para tomar medidas contra estos problemas, pese a que ya han abierto espacios de diálogo para evitar futuros conflictos.  

CONTAMINACIÓN SONORA Y DEL AÍRE

De otro lado, otro de los problemas ambientales que preocupan a los ayacuchanos, sobre todo de las ciudades más grandes es como Huamanga, es el crecimiento del parque automotor y las consecuencias que ello acarrea.

Los vecinos se quejan de la forma en que, la emisión de humo de los vehículos y el ruido que además provocan, han alterado sus vidas.

Un poblador huamanguino contó a RPP Noticias que hay calles que han llegado a ser intransitables y que la humareda de los vehículos les ensucia la ropa.

Por su parte, Yaqueline Condorpusa, responsable de vigilancia sanitaria del sector Salud en la región, informó que el ruido ocasionado por el tráfico llega hasta los 81 decibeles. Al respecto, hay que señalar que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el oído humano solo puede tolerar hasta 55 decibeles sin que se le ocasione daño.

Se estima que en Ayacucho circulan 15 mil vehículos, sin embargo aún faltan estudias para conocer con exactitud el nivel de los gases contaminantes que emiten.