La milicia libanesa ataca Israel en represalia por Jamenei, mientras Washington prevé que la operación 'Furia Épica' contra el régimen iraní se extienda durante un mes para cumplir sus objetivos.
El grupo chií libanés Hezbolá lanzó la madrugada del lunes (noche del domingo en Perú) una ofensiva con misiles y drones contra el norte de Israel, marcando su entrada directa en la escalada bélica regional iniciada tras la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, a consecuencia de la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel.
Este domingo, al segundo día de iniciadas las acciones militares, el presidente estadounidense, Donald Trump, informó que la campaña militar denominada "Operación Furia Épica" podría prolongarse durante cuatro semanas más para desmantelar las estructuras de seguridad del régimen iraní.
El conflicto, que ya ha provocado bajas estadounidenses en Kuwait y cientos de muertos en territorio iraní, ha sumido a Medio Oriente en un estado de incertidumbre total que afecta el tráfico aéreo, los mercados petroleros y la estabilidad de las naciones vecinas.
La organización Hezbolá, respaldada por Teherán, reivindicó el lanzamiento de una "bandada de drones" y proyectiles contra la base militar israelí de Mishmar HaCarmel, ubicada al sur de la ciudad de Haifa.
Esta acción representa la primera violación directa del cese de hostilidades acordado en noviembre de 2024 y, según el grupo, constituye una venganza necesaria por el asesinato de Jameneí durante los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel el pasado sábado.
“El enemigo israelí no puede continuar su agresión, que dura ya quince meses, sin recibir una respuesta de advertencia destinada a detener esta agresión y retirarse del territorio libanés ocupado”, afirmó Hezbolá a través de un comunicado difundido por la cadena Al-Manar.
La respuesta del Ejército de Israel no se hizo esperar, iniciando una serie de "ataques selectivos" contra altos mandos e infraestructura de la milicia en los suburbios del sur de Beirut y en diversas localidades meridionales del Líbano.
Las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron órdenes de evacuación inmediata para 53 pueblos y asentamientos libaneses, lo que ha generado un éxodo masivo de civiles hacia zonas más seguras, colapsando las principales autopistas que conectan con la capital.
“Independientemente de quién esté detrás, el lanzamiento de proyectiles desde el sur del Líbano es un acto irresponsable y sospechoso que pone en riesgo la seguridad y la protección del Líbano”, denunció el primer ministro libanés, Nawaf Salam, en declaraciones recogidas por la Agencia Nacional de Noticias.
Cuatro semanas para la operación 'Furia Épica'
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ofreció detalles sobre la duración y los objetivos de la ofensiva militar en Irán. Según el mandatario, la planificación inicial contempla un periodo de intervención activa de aproximadamente un mes para asegurar el desmantelamiento del mando militar iraní.
Trump defendió la eficacia de los ataques realizados hasta el momento, asegurando que han logrado neutralizar a los posibles sucesores del régimen que Washington tenía identificados.
“Siempre ha sido un proceso de cuatro semanas, así que, por muy fuerte que sea, es un país grande, tardará cuatro semanas o menos”, declaró Trump al diario británico Daily Mail.
El presidente también se refirió a la situación política interna de Irán tras la muerte de Jameneí, sugiriendo que la población civil ahora tiene una oportunidad para reemplazar a su gobierno.
Respecto a las bajas de su propio país, Trump reconoció que, tras la muerte de tres militares (en Kuwait según CNN), es probable que se produzcan más fallecimientos de tropas estadounidenses antes de que concluyan las operaciones.
“El ataque fue tan exitoso que eliminó a la mayoría de los candidatos. No será ninguno de los que pensábamos porque todos están muertos. El segundo o tercer puesto está muerto”, declaró Trump en una entrevista exclusiva concedida a ABC News.
Irán rechaza el diálogo y se prepara para la defensa
A pesar de los rumores sobre posibles mediaciones a través de terceros países, la actual cúpula de seguridad en Teherán ha descartado cualquier tipo de conversación diplomática con la administración estadounidense.
Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y actual figura central del régimen, utilizó sus plataformas digitales para desmentir las informaciones que sugerían un acercamiento con Washington y acusó a Estados Unidos de sacrificar a sus propios soldados por intereses ajenos.
“No negociaremos con Estados Unidos”, afirmó tajantemente Larijani en un mensaje publicado en su cuenta oficial de la red social X.
Mientras tanto, medios estatales iraníes como la agencia Fars han difundido vídeos propagandísticos que muestran túneles subterráneos repletos de drones y armamento, advirtiendo que la nación se encuentra en pleno proceso de defensa frente a lo que consideran una invasión.
Las explosiones continúan reportándose en zonas estratégicas de Teherán y Karaj, mientras la prensa oficial informa que hospitales como el Gandhi han sufrido daños severos durante los bombardeos.
Reacciones internacionales y ataques a bases aliadas
El conflicto ha comenzado a expandirse más allá de las fronteras inmediatas, involucrando a países aliados y bases militares extranjeras en la región.
El Reino Unido ha autorizado el uso de sus bases militares para operaciones defensivas estadounidenses destinadas a destruir los sitios de lanzamiento de misiles iraníes.
Poco después de este anuncio, la base aérea británica de Akrotiri, en Chipre, fue objeto de un ataque con drones que causó daños limitados pero encendió las alarmas de seguridad en toda Europa.
“Nuestras Fuerzas Armadas están respondiendo a un presunto ataque con dron en la RAF Akrotiri en Chipre en la medianoche hora local”, informó un portavoz del Ministerio de Defensa del Reino Unido según un comunicado oficial.
Además, naciones del Golfo Pérsico como Baréin han reportado sus primeras víctimas fatales debido a la caída de restos de misiles interceptados en zonas industriales.
La parálisis de los viajes aéreos en centros neurálgicos como Dubái y el cierre de corredores de espacio aéreo han forzado a países como Tailandia, Pakistán e India a preparar planes de evacuación de emergencia para sus ciudadanos residentes en la zona de conflicto.