Japón no descarta celebrar una cumbre entre Shinzo Abe y Kim Jong-un

El ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Yoshihide Suga, aseguró que su país "está buscando la mejor forma de solucionar los problemas" bilaterales existentes.
De producirse el encuentro entre Abe y Kim, sería el primero entre un jefe del Ejecutivo japonés y un líder del país vecino desde 2004. | Fuente: AFP

Japón no descarta celebrar una cumbre entre el primer ministro, Shinzo Abe, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, para explorar el modo de resolver conflictos vigentes, entre ellos el secuestro de japoneses cometidos por el régimen durante décadas.

El ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Yoshihide Suga, dejó la puerta abierta a un eventual encuentro entre los dirigentes al decir hoy que Japón "está buscando la mejor forma de solucionar los problemas" bilaterales existentes, al ser preguntado durante una rueda de prensa por la posibilidad de la cumbre.

El comentario de Suga se produjo un día después de que fuentes gubernamentales asegurasen que Abe y el jefe de la inteligencia surcoreana, Suh Hoon, abordaron esta posibilidad en el encuentro que ambos mantuvieron en Tokio para tratar la actual etapa de distensión y el histórico encuentro entre Kim y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Abe, quien ha erigido el tema de los secuestros como una piedra central de su política e incluso hizo partícipe a Trump durante su visita a Japón de noviembre -en la que se reunió con familiares-, tiene previsto viajar a Estados Unidos a principios de abril antes del encuentro entre los dirigentes de Washington y Pyongyang.

De producirse el encuentro entre Abe y Kim sería el primero entre un jefe del Ejecutivo japonés y un líder del país vecino desde que en 2004 el primer ministro nipón Junichiro Koizumi se reuniera con el entonces líder y difunto padre de Kim Jong-un, Kim Jong-il. Este encuentro siguió a otro celebrados entre los dos líderes en 2002, que propició el regreso a Japón de cinco secuestrados.

Al menos 17 ciudadanos japoneses fueron secuestrados por los servicios secretos de Corea del Norte entre 1977 y 1983, para que actuaran como profesores de idioma y cultura japonesa para sus espías, según las cifras oficiales del Gobierno de Japón. Este es el principal contencioso abierto entre Tokio y Pyongyang y frecuente fuente de roces entre los países, que no mantienen relaciones diplomáticas. (EFE)


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