El príncipe Akishino y su esposa, la princesa Kiko, posan con el papa Francisco.

El hermano del príncipe heredero de Japón criticó públicamente el proyecto de financiar a través de fondos públicos los ritos religiosos para la entronización de su hermano en 2019, un gesto raro de un miembro de la familia imperial. El príncipe Akishino, el menor de los dos hijos del emperador Akihito, se convertirá en el príncipe heredero cuando su padre abdique el año que viene en favor del primogénito Naruhito.

Durante una conferencia de prensa organizada la semana pasada y cuyo contenido fue desvelado al público días después, Akishino entró en una controversia en curso en Japón sobre si una de las ceremonias de la ascensión del príncipe heredero al trono podría contravenir el principio de separación entre religión y Estado.

Akishino subrayó que el rito Daijosai que se celebrará en noviembre de 2019 es "de una naturaleza muy religiosa". "Me pregunto si es correcto financiar una cosa tan religiosa con dinero público", declaró, agregando que expresó su oposición al jefe de la Agencia de la casa imperial pero que este no le escuchó. 

Controversia

Según la prensa japonesa, el jefe de la Agencia, Shinichiro Yamamoto, se disculpó pero también le explicó de manera clara el proceso de decisión.  Los comentarios del príncipe Akishino suscitan dudas ya que la Constitución del país prohíbe cualquier intervención imperial en los asuntos políticos.

"Si sus comentarios se consideran como un rechazo al financiamiento público (decidido por el gobierno), podrían ser una violación", de este principio, declaró a la agencia de prensa Kyodo una fuente del despacho del primer ministro. El príncipe expresó sus "puntos de vistas personales" y "no hay problema constitucional porque no tienen ninguna influencia sobre la política del país", declaró sin embargo el portavoz adjunto del gobierno, Yasutoshi Nishimura.

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