Cataluña sigue sin presidente tras el encarcelamiento del nuevo candidato independentista

Cinco meses después y en medio de una larga incertidumbre política, el Parlamento de Cataluña aún no nombra al sucesor de Carles Puigdemont, cesado tras la fallida declaración de independencia.
Voceros de facciones independentistas junto al presidente del Parlamento de Cataluña, Roger Torrent (centro), tras la sesión en la que no se pudo nombrar al nuevo presidente de la región. | Fuente: AFP | Fotógrafo: Lluis Gene

Casi cinco meses después, Carles Puigdemont aún no tiene sucesor. El Parlamento de Cataluña suspendió este sábado la investidura de un nuevo presidente regional por el encarcelamiento del candidato independentista Jordi Turull tras un duro golpe judicial contra la cúpula separatista que sitúa a la región española en un nuevo bloqueo político.

El viernes, el juez que ve el fallido intento de independencia de octubre del año pasado inculpó a 25 líderes separatistas, 13 de ellos por rebelión, dictó prisión preventiva para cinco, elevando a nueve el número de políticos presos, y emitió órdenes de captura contra seis en el extranjero. Uno de ellos es el expresidente regional Carles Puigdemont, cesado del cargo por el Gobierno de Mariano Rajoy tras la declaración de independencia y sobre quien la justicia española había emitido y luego desactivado  una orden de detención internacional luego de que huyó a Bélgica tras ser destituido a fines de octubre.

Investidura (nuevamente) suspendida

En Barcelona, en la víspera de fuertes protestas contra la decisión judicial que terminaron con 37 heridos, los diputados catalanes se reunieron en el Parlamento para encontrarle al sucesor de Puigdemont luego de cinco meses de intentos fallidos. El empeño quedó nuevamente frustrado por la justicia, que en las semanas anteriores ya había impedido la investidura de Puigdemont, del activista preso Jordi Sánchez, y ahora, con su encarcelamiento, el de Turull.

"El candidato a la presidencia de la Generalitat (gobierno catalán) está en la prisión junto a otros diputados de esta cámara", constató el presidente del Parlamento, el independentista Roger Torrent. El jueves se había celebrado la primera sesión del debate pero, aunque los independentistas disponen de mayoría absoluta desde las elecciones de diciembre, Turull no pudo ser investido por la falta de apoyo de la facción más radical. Este sábado debía someterse a una segunda votación, pero estaba en la cárcel.

"Es evidente que en estas condiciones el pleno no se puede celebrar", dijo Torrent ante un auditorio taciturno y cuatro escaños vacíos ocupados por grandes lazos amarillos con los que reclaman la libertad de los políticos presos. En la tribuna de espectadores estaban los familiares de algunos de los encarcelados, a quienes se dedicó un cerrado aplauso. Entre las filas separatistas, numerosos diputados mostraban rostros llorosos o se fundían en largos abrazos.

Trece de los procesados -exmiembros del gobierno, parlamentarios y líderes de asociaciones separatistas- se enfrentan a hasta 30 años de prisión por el cargo de rebelión, el más controvertido, ya que implica la existencia de violencia, algo que los independentistas niegan. "Lo que ocurrió ayer es un ataque al corazón de la democracia", aseguró Torrent en un acto institucional posterior al pleno, en el que no se celebró la votación prevista pero sí intervinieron los diferentes portavoces parlamentarios.

Contra el reloj

Inés Arrimadas, la líder del partido antinacionalista Ciudadanos, la mayor bancada del arco parlamentario, instó a los independistas a abandonar el proceso de secesión y les recriminó haberse saltado las leyes celebrando un referéndum ilegal de autodeterminación o proclamando la secesión. "Este proceso ha sido un fracaso colectivo de toda Cataluña (...) Esta reflexión ustedes de verdad la tienen que hacer: ¿a quién ha servido el proceso?", les reprochó recordando la división social y la incertidumbre económica causadas en esta región de 7,5 millones de habitantes y con un 20% del PIB español.

Además, el intento de crear una república separada del Reino de España terminó con la pérdida temporal de la autonomía de Cataluña, controlada directamente por el gobierno de Mariano Rajoy a raíz de la declaración de independencia del 27 de octubre. Esta intervención se mantendrá hasta que los separatistas escojan un presidente y este forme gobierno. De no conseguirlo antes del 22 de mayo, la región se verá abocada a unas nuevas elecciones. 

(AFP)

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