Los zorrillos o mofetas también pueden usar herramientas, según un descubrimiento basado en fotografías tomadas por una mujer de Estados Unidos en febrero pasado y confirmado luego por expertos de dos universidades. El 13 de febrero de este año, Suzanne Dickerson, usuaria de Twitter que publica desde hace una década fotografías de animales, difundió imágenes capturadas por una de sus cámaras en Colorado Springs, 100 kilómetros al sur de Denver, de un zorrillo usando una piedra para romper hielo y beber agua.

Dickerson preguntó en Twitter si el zorrillo realmente estaba usando una herramienta en un grupo dedicado a intercambiar ese tipo de imágenes. Uno de los miembros del grupo es Mario Pesendorfer, experto en ecología en el Departamento de Ornitología de la Universidad Cornell, quien contactó a Dickerson y al biólogo Jerry Dragoo, de la Universidad de Nuevo México. Tras varios meses de análisis de las fotografías y de revisión de estudios anteriores, la conclusión fue que las acciones de la mofeta representan una "evidencia plausible de uso de herramientas".

Por eso, se considera que las imágenes capturadas por Dickerson son "la primera ocasión documentada de una mofeta usando una herramienta". Eventualmente, el descubrimiento se publicó en un artículo titulado "Observación de Uso de Herramientas por Mofetas Rayadas", incluido en el número más reciente de Ecosphere, la revista especializada de la Sociedad Ecológica de Estados Unidos (ESA).

El tuit que motivó la investigación científica

El hallazgo

En las imágenes se ve a la mofeta llegar con una piedra hasta un bebedero para pájaros que, por la época del año, tenía el agua congelada, y usar la piedra para quebrar el hielo y beber el agua. El zorrino fue capaz de crear dos agujeros de dos centímetros cada uno en la capa de hielo. Ya que la piedra es un "objeto externo" y que el animal la usó "para cambiar una condición externa", se considera un caso "extremadamente sugerente", aunque aún no definitivo, de uso de herramientas por parte de esa especie animal.

Los investigadores confían que en el futuro cercano se verán otras imágenes similares, tanto por el creciente número de cámaras en lugares naturales como al considerar que estos animales cuentan con un cerebro capaz de aprender a usar herramientas, algo que ya se había visto en mofetas en cautiverio. Por cuestiones éticas y de privacidad, e incluso para proteger a los animales, no se reveló el lugar exacto en el que se fotografió al mamífero.

Pero, además del interesante descubrimiento, Pesendorfer subrayó en su estudio otro elemento importante en cuanto a la investigación: la cooperación entre científicos y ciudadanos interesados en la naturaleza. Para el investigador, esa cooperación "ayuda a documentar raros fenómenos naturales". La investigación continuará con la búsqueda de imágenes similares en bancos de fotos y videos, y con el establecimiento de "nuevos canales de información" entre los científicos y "los observadores casuales de la conducta animal".

EFE

¿Qué opinas?