En algunos países, como Australia y Nueva Zelanda las víctimas del upskirting están protegidas por la ley. | Fuente: Flickr | Fotógrafo: Leo Hidalgo

Se conoce como upskirting a la práctica que implica fotografiar a una mujer por debajo de la falda o, en algunos casos, en el escote, sin que esta haya expresado su consentimiento. Un nuevo proyecto del gobierno alemán, que aún debe ser aprobado por el Parlamento, pretende sancionar a quienes cometan esta falta, al considerarla una “violación de la privacidad humillante e injustificable”.

“A menudo, esas fotos se comparten en chats o incluso se distribuyen comercialmente. Castigaremos esas acciones contra la privacidad de las mujeres en el futuro”, señaló la ministra de justicia, la socialdemócrata Christine Lambrecht a El País.

Este proyecto busca modificar el artículo 201ª del Código Penal, que penaliza con una multa o pena privativa de libertad de hasta dos años a quien realicen una grabación o fotografía de este tipo y la compartan con un tercero. Esta iniciativa nace a partir de la proliferación de cámaras muy pequeñas y teléfonos inteligentes, que poseen cámaras que permiten capturar estas imágenes en lugares públicos.

La idea de criminalizar este tipo de grabaciones fue de Marie Sassenberg y Hanna Seidel, dos jóvenes alemanas que lanzaron una petición online para pedir una sanción penal para esta conducta, de la cual Seidel fue víctima en dos oportunidades, la primera vez a los 13 años cuando un profesor la grabó por debajo de la falda. Hasta el momento, la solicitud cuenta con más de 100 000 firmas.

Casos similares se han visto en varias ciudades de España. El pasado mes de setiembre, en el distrito de Aluche, la Policía Municipal de Madrid detuvo a un hombre que había grabado con una cámara las partes íntimas de varias mujeres mientras estaban distraídas realizando las compras en el mercado. Un mes antes, la Policía ya había arrestado a otro individuo que publicó en la web imágenes de 555 mujeres a quienes había fotografiado utilizando una pequeña cámara instalada en su mochila.

“Una mujer afectada, tendría que acudir a su agresor y pedirle que borre las fotos o los vídeos, eso en el caso de que hubiera sido consciente de la grabación. Solo si el agresor se niega, podría iniciarse un complicado proceso civil. (…) Estos son ataques de violencia sexual contra las mujeres en público, que pueden generar daños profundos”, se lee en la petición.

Además, el proyecto alemán prohibiría tomar fotografías de personas muertas, debido a que pueden ser ofensivas para los familiares del fallecido, protegiendo así el derecho a la "privacidad postmortem". “Se trata de evitara que los familiares sean sometidos a un sufrimiento adicional con la distribución de imágenes de sus padres o hijos muertos”, explicó la ministra.

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