Declarado el Estado de Emergencia y fiel a su misión, la Fuerza Aérea del Perú asumió el control del orden interno para  defender la seguridad de los ciudadanos. Su labor asistencial y humanitaria hizo posible la demanda de traslados de personal médico, equipamientos y medicinas a víctimas del coronavirus en las diferentes regiones del país.

Durante esta difícil coyuntura, el comando de la Fuerza Aérea priorizó las urgencias de la población, que estaba poco o nada preparada ante la pandemia. El personal FAP recurrió a sus mejores capacidades para responder con eficiencia ante la emergencia.

Tras el cierre del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y el transporte terrestre, se hicieron cargo del traslado de personas extranjeras, que esperaban volver a sus países. De igual manera, se encargaron de los ciudadanos peruanos que esperaban retornar al Perú. Los vuelos humanitarios ingresaron al país por el Grupo Aéreo N°8 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP).

Hasta mediados de junio, sus operaciones aéreas de control aeroespacial y vuelos de apoyo contra la COVID-19 lograron la salida de 63,317 pasajeros que habían quedado varados en el Perú, y facilitó el ingreso de casi 19,000 al territorio nacional. Además, las incursiones aéreas de la FAP han permitido el traslado de más de 800 toneladas de carga, acumulando cerca de 800 horas de vuelo.

Víctor Díaz Pacheco, Mayor General de la FAP, tiene 52 años y califica como “situación impensable, nunca imaginada” lo que le ha tocado vivir por la presencia del coronavirus. Después de cien días de intensa actividad, se muestra satisfecho por el deber cumplido. También ha comprobado, durante la emergencia, que el país cuenta con personal muy bien preparado para enfrentar cualquier circunstancia, por increíble que parezca. 

“La Fuerza Aérea está preparada para enfrentar diferentes situaciones. En tiempos difíciles siempre hemos estado a la vanguardia y hemos sido los primeros en llegar y los últimos en irnos”, afirma.

"Después de cien días de intensa actividad, se muestra satisfecho por el deber cumplido" | Fuente: FAP

Apoyo clave

La acción social de la fuerza Aérea ha permitido su intervención directa en momentos de tragedias y desastres naturales, donde sirven de soporte y de ayuda humanitaria para las poblaciones afectadas. En ese sentido, la FAP es el aliado estratégico de la salud púbica, apoyando a salvar vidas y evacuando pacientes en estado de gravedad.

“La Fuerza Aérea no puede dejar de operar. Le dimos prioridad al traslado de medicinas o insumos médicos a nivel nacional, trasladamos hasta un hospital de campaña a través de los aviones Hércules y movilizamos a los médicos contagiados con la COVID. Adaptamos naves como  ambulancias aéreas”, relata el Mayor General Pacheco.

Los cuidados preventivos y el cumplimiento extremo de las medidas de seguridad  ha permitido que las bases áreas puestas al servicio de la sociedad tuvieran éxito. El tránsito aéreo se fue desarrollando dentro de una dinámica de guerra, luchando contra el tiempo y las condiciones climatológicas, que es el primer obstáculo a vencer en medio de una emergencia.

 

"El tránsito aéreo se fue desarrollando dentro de una dinámica de guerra" | Fuente: FAP

Hace una semana, un avión Spartan C-27J de la Fuerza Aérea condujo a un grupo de médicos y enfermeros de Essalud hacia la ciudad de Tarapoto. El viaje también sirvió para trasladar insumos médicos y balones de oxígeno para el tratamiento de la COVID-19

“Las evacuaciones continúan. Hacemos puentes aéreos entre ciudades, las naves salen de Lima a Tarapoto, otras salen desde Chiclayo y algunos utilizan la ruta hacia la Amazonía. No desmayamos nunca”, afirma el Mayor General Pacheco.

El mismo Mayor General FAP Víctor Díaz Pacheco dio positivo en una prueba rápida, que lo mantuvo en cuarentena por unas semanas. Fue declarado asintomático y, en la actualidad, sigue al frente de las operaciones de ayuda humanitaria.

"Las evacuaciones continúan. Hacemos puentes aéreos entre ciudades" | Fuente: FAP

Tecnología de la FAP contribuye durante la emergencia

Los técnicos FAP lograron  la fabricación de las Camaras de Aislamiento Intrahospitalaria para pacientes con COVID-19.

El Servicio de Mantenimiento (SEMAN) de la Fuerza Aérea del Perú, especializado en el mantenimiento de aeronaves, fue la encargada de diseñar y fabricar las cámaras que fueron instaladas en el Hospital Central de la institución.

Oscar Velarde, Mayor General FAP (56 años), es quien comanda el SEMAN. Él señala que el equipo facilita el traslado de a los pacientes con la COVID-19 por diferentes áreas del hospital, evitando el contagio de médicos, enfermeras o personal hospitalario.

“Nuestro servicio de mantenimiento para aviones comerciales y militares. Nunca habíamos hecho algo parecido, ha sido un reto”, dice. Además, se tuvo que  recurrir a planos y modelos de otros países para la construcción de las cámaras. “Esto es el éxito del personal que trabajo día y noche con la convicción que sería de gran utilidad para los pacientes”, refiere. 

En la fabricación de la cámara de aislamiento participaron 15 especialistas en estructuras de aeronaves. Se utilizó materiales aeronáuticos de resina sintética, aluminio, tela de aviación y remaches aeronáuticos.

Primero fue una cámara y hemos logrado hacer varias que se utilizan en el Hospital Central. Dos las entregamos al Hospital Neoplásicas. Son muy útiles porque protegen la salud de médicos y enfermeras”, refiere el Mayor General Velarde.

El servicio de Mantenimiento de la Fuerza Aérea del Perú fabricó quince cámaras de aislamiento, además de cuatro cubos de intubación endotraqueal. 

Además, en alianza con el Ministerio de Salud (MINSA), la Fuerza Aérea participa en la campaña “La Salud nos une” y se encarga reparar los ventiladores mecánicos que requieren los hospitales.

Manuel García Rendón es Coronel de la Fuerza Aérea del Perú (45 años) y considera que la pandemia puso a prueba a su institución en una lucha contra el tiempo.

El Servicio de Electrónica (SELEC) de la Fuerza Aérea, logró reparar 61 ventiladores de 183 que fueron enviados de todas las regiones. “Los ventiladores se reponen en las Unidades de Cuidados Intensivos de los hospitales del Ministerio de Salud. La FAP puso en acción toda su capacidad, creatividad y desarrollo tecnológico en favor de todos los peruanos”, refiere.

"La pandemia puso a prueba a su institución en una lucha contra el tiempo" | Fuente: FAP

Vigilancia fronteriza

La tecnología aeronáutica de la  FAP también se puso al servicio de la sociedad, lo que permitió reforzar la vigilancia en la frontera con el Ecuador, donde  la FAP desplegó sus aeronaves no tripuladas.

Durante la emergencia, el uso de los drones “Ricuk” y “Pisko” permitieron monitorear los sectores de Aguas Verdes y La Cruz, así como La Paz, Papayal, Puente y Uña de Gato, a fin de evitar cruces ilegales de personas y vehículos.

Jorge Abanto Garnike, Coronel de la FAP (49 años), señala que su misión a través del Centro de Investigación y Proyectos fue proveer la tecnología para defender los cielos peruanos.

“El uso de los drones o vehículos aéreos no tripulados han cumplido un papel importante durante la emergencia. Verificábamos el ingreso y salida de vehículos y personas de manera ilegal en la frontera con el país vecino”, comenta.

Gracias a esta labor de rastreo desde las alturas, la Fuerza Aérea logró capturar muchas personas. “La exploración la hacíamos de noche, con una cámara térmica que detectaban movimientos. Nuestro grupo informaba a las patrullas de rastreo. Los drones permitieron la captura de los ilegales que intentaba cruzar la frontera”, refiere.

Son miles de efectivos de la Fuerza Aérea del Perú que durante la emergencia sacrificaron para ser unos peruanos camiseta. La labor de los aviadores peruanos continúa salvando vidas en todo el Perú.

"Su misión a través del Centro de Investigación y Proyectos fue proveer la tecnología para defender los cielos peruanos" | Fuente: FAP