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Cansado del insoportable dolor de estómago que le aqueja por tragar un vidrio hace veinte años, Genaro Tola Coaquira (38), pidió ayuda económica a la población de Juliaca (Puno) para realizarse una resonancia electromagnética.

El hombre explicó que cuando tenía 18 años se tragó, de forma accidental, parte de un foco mientras arreglaba una linterna y como no sentía malestar, dijo, le restó importancia.

Precisó que ha empezado a sentir dolores con mayor fuerza por lo que requiere ayuda médica, ya que las partículas del vidrio no se logran captar en los rayos X que le han realizado.

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