Cristina y Yasuri sobrevivieron gracias a un trasplante de corazón. | Fuente: RPP

Cristina García tenía 21 años y Yasuri, solo 3 años, cuando sus corazones dejaron de funcionar correctamente. Ambas fueron internadas en el hospital con el mismo objetivo: encontrar un donante de corazón; pues para las dos eran ya insuficientes los tratamientos que recibían.

En busca de un donante

En el 2016, Cristina empezó a tener síntomas como cansancio extremo, vómitos y dolor de espalda que con el tiempo fueron agravándose. Luego de ingresar tres veces al hospital, Cristina tuvo que ser internada de emergencia en el INCOR y conectada a un corazón artificial que le permitía mantenerse con vida.

El diagnóstico que le dieron fue de cardiomiopatía dilatada congénita. Esto quiere decir que su corazón no podía contraerse de manera adecuada, por lo que se dificultaba el flujo sanguíneo al resto del cuerpo. Por tres meses, Cristina estuvo conectada a una máquina que le permitía  vivir y sabía que lo único que la salvaría era un trasplante de corazón.

Pero en un país como el Perú, donde solo dos por cada millón de habitantes son donantes, la complicada situación de Cristina se replica más de lo que se espera. Actualmente, hay más de 7 mil personas que se encuentran en la lista de espera de órganos y tejidos a nivel nacional y Yasuri era una de ellas.

A los tres años, el corazón de Yasuri comenzó a crecer de una manera desmedida, debilitando la función de bombeo del corazón. A inicios del 2017, cuando ella tenía 10 años, fue internada de emergencia en el INCOR y estuvo ahí por tres meses. La menor ingresó a la lista de espera y pasó a ser una de las prioridades a nivel nacional.

Llegó el corazón

Para las dos beneficiadas, su vida cambió en abril del 2017. “Después de tanto tiempo que yo había estado muy mal y conectada a una máquina, vino el doctor y me dijo: ‘Cristina, ha llegado tu corazón’. Para mí fue muy emocionante, lloré. Hasta ahorita que lo cuento siento la emoción de ese momento”, contó Cristina al programa Conexión den RPP.

Para Yasuri y toda su familia, la llegada del trasplante fue emocionante también. La situación de la menor ya se había complicado demasiado y los doctores le habían dado tan solo unas semanas de vida, según cuenta su mamá. “Los médicos me indicaron que debía tener paciencia para esperar el trasplante. Me dijeron que, si no llegaba un donante, tendría que resignarme”, dijo.

Sin embargo, el 18 de abril llegó un donante que salvaría la vida de Yasuri. El Perú tiene una de las tasas más bajas de toda Latinoamérica en cuanto a la donación. Según la gerencia de Procura y Trasplante, se estima que 2 a 3 personas mueren a diario por no recibir un órgano.

Vivir con un órgano donado

A diferencia de lo que muchas personas creen, luego de recibir un órgano, el beneficiado puede seguir su vida completamente normal. Lo único diferente que tienen que hacer Cristina y Yasuri es tomar una pastilla por el resto de sus vidas.

Yasuri ha vuelto al colegio y está en quinto grado de primaria. “Voy al colegio y puedo hacer lo que antes no podía hacer: juego con mis compañeros, hago mi deporte normal, hago todo lo que quiero”, contó emocionada.

Por otro lado, Cristina retomó sus estudios de Administración de Empresas y ahora tiene como objetivo concientizar a las personas sobre la donación de órganos. Después de lo que vivió, para ella es fundamental que todos se enteren la importancia y lo que puede lograr una donación. Según EsSalud, una persona que decide donar sus órganos puede salvar hasta nueve vidas.

Es por eso que RPP en alianza con EsSalud han lanzado “Vivir de Amor”, una campaña que busca sensibilizar a las familias sobre la importancia de la donación de órganos y tejidos.

 

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