Las ciudades ya no cuentan con turistas ni con tráfico en las pistas. | Fuente: The New York Times

Los sismómetros, tal como su nombre lo indica, sirven para detectar los sismos. Sin embargo, también son capaces de detectar el movimiento humano en las ciudades y, en medio de un contexto de cuarentena, ahora han sido capaces de reconocer la disminución de la actividad por el coronavirus.

La actividad realizada por el hombre es identificada como ruido de alta frecuencia para los equipos de detección de sismo. Con el confinamiento, los patrones visibles en las estaciones han disminuido su intensidad.

Gizmodo cuenta el caso del Observatorio Real de Bélgica. Thomas Lecocq, geólogo y sismólogo del observatorio, se dio cuenta de que sus niveles de ruido en Bruselas se parecían más a las vacaciones de invierno que a un día de trabajo.

La línea verde demuestra la evolución del ruido humano. | Fuente: Gizmodo

El Reino Unido registró una disminución en el ruido de una estación a lo largo de una carretera, mientras que las estaciones en Francia y Nueva Zelanda también han detectado el ambiente sísmico más tranquilo a medida que la gente se queda en casa. 

Patricio Valderrama, geólogo, afirma que, en tiempos sin actividad sísmica intensa, es más probable medir la presencia humana debido al ruido que ocasionan los carros, aviones y fábricas. Al no haber actividad, la gran sensibilidad de los sismógrafos detectan su ausencia. También confirma que estos patrones ocultan los sismos de magnitud 1 o 2 en el equipo, y que el ruido producido por la actividad huaman podría ocultar estois detalles.

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