Después del gusto viene el disgusto, reza una frase. Esto puede emplearse cuando disfrutamos de una noche de diversión, donde el alcohol es el principal protagonista, y las consecuencias las padeceremos al día siguiente. 

Por ello, lo peor de salir a una fiesta es el día después. Ese momento en el que despiertas con una resaca que hubieras preferido evitar bebiendo menos de la cuenta. Los síntomas como dolor de cabeza, pesadez en el cuerpo y tener la boca seca hacen que el resto de nuestro día se convierta en todo un disgusto.

Huffingston Post brindo algunos datos sobre la tan odiada resaca, conócelos en la siguiente galería. 

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