Miguel Restrepo, de 62 años, su esposa María García y su perro "Blackie",  viven hace más de veinte años en una alcantarilla cerca del centro de Medellín en Colombia. Su "dulce hogar" cuenta con una estufa, un televisor, una cama y un ventilador. Sin embargo, en épocas de lluvia, tienen un gran inconveniente debido al agua que se filtra.