Foto: Archivo

Continuando con una tradición de más de 1 500 años, Maxime Karavadze, un monge georgiano, decidió vivir en solitario desde hace 13 años, en un monasterio reconstruido por él mismo en la cima de una roca.

“Yo quiero estar aquí, todavía estoy esperando la bendición oficial del líder de la iglesia ortodoxa. Aunque, recientemente bendijo la zona, y no creo que le moleste que viva aquí”, señaló.

Karavadze de 53 años, quién señala que lo suyo es “inspiración divina”, trata de imitar lo hecho por los antiguos monjes acéticos griegos, buscar iluminación espiritual alejados del ruido mundano.

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