Positivismo tóxico: El peligro del pensamiento positivo

¿Mantener una actitud positiva excesiva puede ser dañino para la salud, además de afectar las relaciones interpersonales? Para evitar caer en el positivismo toxico, debemos aceptar nuestras emociones y dejar de pensar que son negativas

¿Mantener una actitud positiva excesiva puede ser dañino para la salud, además de afectar las relaciones interpersonales? Para evitar caer en el positivismo toxico, debemos aceptar nuestras emociones y dejar de pensar que son negativas | Fuente: Getty Images | Fotógrafo: oatawa

En una búsqueda de temas que ayuden a los lectores a conocer y mejorar nuestros estilos de vida y formas de pensamiento, encontré un término interesante: Positivismo tóxico. ¿Mantener una actitud positiva excesiva puede ser dañino para la salud, además de afectar las relaciones interpersonales?

Es importante ser optimistas. En las redes sociales observamos mensajes de actitud positiva durante la pandemia: “sal de tu zona de confort”, “no te conformes con poco”, “debemos ser feliz siempre”. Todo esto es genial, sin embargo, es difícil mantener una posición positiva; y enfocarse a en ello, posiblemente no es tan bueno como parece.

El Dr. Juan Carlos Siurana, profesor titular de ética en la Universitat de València y autor de libros sobre la cuestión como Felicidad a golpe de autoayuda, menciona que: "El problema llega cuando estas frases motivacionales se utilizan para forzar a las personas a vivir en una especie de dictadura de la felicidad en la que, aunque todo vaya mal, lo importante es mantenerse positivos y seguir esforzándose con una sonrisa estampada en la cara". Añade con suspicacia: "Lo mires como lo mires, esto no está bien".

Las psicólogas estadounidenses Samara Quintero y Jamie Long definen la positividad tóxica como “la sobregeneralización excesiva e ineficaz de un estado feliz y optimista en todas las situaciones. El proceso de positividad tóxica resulta en la negación, minimización e invalidación de la auténtica experiencia emocional humana”.

Para evitar caer en el positivismo toxico, debemos aceptar nuestras emociones y dejar de pensar que son negativas. Reconocerlas ayudará a sobrellevarlas y a disminuir su intensidad, quitarse un peso de encima, ser más abiertos con nuestros seres queridos y hablar de cómo nos sentimos, sin pretender que todo está bien. Por ejemplo: si en estos momentos de cuarentena nos sentimos con miedo o nerviosos, convérsalo con alguien, liberarte con otra persona ayudará a encontrar confort.

Según el Dr. Lukin, es bueno tratar de ver el lado positivo de las cosas, sobre todo en estos tiempos de COVID-19, pero es igual de importante aprender a escuchar qué información quieren transmitirnos nuestras emociones y reconocerlas, incluso si son negativas. Dejar de intentar ser siempre positivos y aprender a procesar los sentimientos nos ayudará a comprender mejor a los demás y a nosotros mismos.

Estamos en un momento donde se intentan abordar los problemas de una manera excesivamente rápida y superficial, y estas premisas pseudopsicológicas logran calar fácilmente en el imaginario colectivo.



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