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COVID-19: ¿Por qué buscar contagiarse a propósito con la variante ómicron no es una buena idea?

Si bien la mayoría de los casos de COVID-19 a causa de la variante ómicron son leves y no necesitan de hospitalización ni llegan a salas UCI, de contagiarnos podemos ser contagiar a personas vulnerables, como adultos mayores o con comorbilidades, e incluso a aquellos que aún no se han vacunado.

Si bien, hasta el momento, se sabe que la variante ómicron del SARS CoV-2 es, en la mayoría de los casos, más leve que otras anteriores, y que hay un amplio porcentaje de personas vacunadas alrededor del mundo, aún no conocemos del todo el comportamiento del virus- y de esta variante en específico- en cada persona. | Fuente: EFE

Con más de dos años viviendo en medio de una pandemia sanitaria, muchas personas se cuestionan si contagiarse con la variante ómicron y obtener “inmunidad adicional” es una buena idea. ¿Por qué no exponerse intencionalmente a COVID-19 y contraer la enfermedad? La respuesta es mucho más compleja de lo que se espera.

Si bien, hasta el momento, se sabe que la variante ómicron del SARS CoV-2 es, en la mayoría de los casos, más leve que otras anteriores, y que hay un amplio porcentaje de personas vacunadas alrededor del mundo, aún no conocemos del todo el comportamiento del virus- y de esta variante en específico- en cada persona.

El doctor César Cárcamo, médico epidemiólogo, comenta que si bien es varios estudios indican que la virulencia y letalidad de ómicron “es menor que la de otras variantes como delta, aun así no es una buena idea buscar contagiarse porque aun siendo más benigna que otras, puede producir enfermedad grave y muerte en algunos pacientes”.

El especialista resalta que aún no hay una forma de saber con certeza quién va a desarrollar enfermedad leve o quién tendrá enfermedad severa por la variante ómicron.

“Con la información actual solo podemos decir que cualquier persona está en riesgo de hacerlo. El riesgo es mayor en personas con condiciones de fondo o en la tercera edad”, resalta.

Como menciona el doctor Cárcamo, las personas con comorbilidades diagnosticadas (o algunos que aún no las conocen), así como los adultos mayores tienen mayor riesgo de desarrollar cuadros graves. Además, si el número de personas contagiadas por SARS CoV-2 sigue en aumento, también seguirán aumentando las mutaciones del virus, llegando a la aparición de nuevas variantes.

“Mientras más personas se contagien, mayor es la probabilidad de que en alguna de estos pacientes se desarrolle una nueva variante, quizás tan contagiosa como ómicron, pero más letal”, resalta.

CONTAGIARSE A PROPÓSITO NO ES UNA OPCIÓN

Dos años de crisis sanitaria han impactado no solo en los trabajadores de salud, física y mentalmente, sino también en los servicios de salud que volcaron casi el 100% de sus recursos a la atención a pacientes COVID-19 positivos. Pero, y pese a que la pandemia parecería por momentos ser el único problema de salud al que nos enfrentamos, no debemos olvidar que hay más diagnósticos a los que observar y atender.

No solo eso, si bien la letalidad de ómicron no es tan alta como la de otras variantes, hay personas que sí desarrollan cuadros graves que necesitan de hospitalización y camas UCI, lo que vuelve a copar los servicios de salud.

El avance en la vacunación es otro factor que ha mitigado el alza de los cuadros graves por COVID-19. Sin embargo, no por estar vacunados debemos pensar que es una manera para saltarse las normas sanitarias que están establecidas para hacerle frente a la pandemia.

El médico José Luis Olórtegui, neumólogo de Clínica Internacional, resalta que si bien es cierto que el conocimiento sobre la variante se ha fortalecido, en base a la experiencia, todavía está lleno de vacíos.

“Conocemos que la enfermedad definitivamente es más leve y produce menos fallecimientos respecto a las variantes que ya nos han infectado, esto hablando de poblaciones que ya están vacunadas, pero de todas maneras existe un riesgo, aunque mínimo, de que la enfermedad tome un curso grave y agresivo e incluso fatal, fundamentalmente en población de riesgo. Por lo tanto, definitivamente no es una buena idea el buscar la infección. Tenemos que esperar que nuestras coberturas de vacunación alcancen niveles lo suficientemente seguros para que la enfermedad tenga un nivel de letalidad muchísimo menor”, agrega.

Resulta importante que se resalte el concepto de una persona vacunada: se considera completamente vacunada a una persona que tiene por lo menos dos semanas de haberse aplicado las dos dosis correspondientes, “para que pueda producir respuesta inmune”.

“Si el paciente tiene dos vacunas, pero se infecta antes de que pueda desarrollar inmunidad, existe riesgo de que pueda desarrollar enfermedad y que esta siga un curso más grave, respecto a la población que se ha vacunado con las dos dosis con suficiente anticipación”, agregó.

En la misma línea, el doctor Manuel Mayorga, médico intensivista de la Universidad Norbert Wiener, resalta que es importante diferenciar algunos conceptos básicos respecto a la infección por el nuevo coronavirus: infecciosidad, patogenicidad, virulencia y letalidad.

“La infecciosidad o contagiosidad es la facilidad que tiene el virus de transmitirse de una persona infectada a una persona sana. La patogenicidad se refiere a la capacidad que tiene el virus de causar enfermedad, en este caso COVID-19, en la persona que se ha infectado. La virulencia es la capacidad de ocasionar una enfermedad grave, que demande oxígeno, hospitalización o incluso una cama UCI. La letalidad es la probabilidad de causar la muerte en la persona que desarrolla COVID-19”, sostiene.

Mayorga comenta que si bien es cierto que la variante ómicron no es más patogénica, virulenta ni letal que la cepa original del nuevo coronavirus y las variantes anteriores, “tiene dos características importantes que impactan en la salud pública y la contención de la pandemia”.

“En primer lugar, es una variante extremadamente contagiosa, de hecho en este momento (finales de enero 2022), hemos quintuplicado el número de infectados de la primera y la segunda ola. La segunda característica importante es que la variante ómicron tiene la capacidad de infectar y enfermar a personas que anteriormente ya se habían infectado o incluso aquellas que ya están vacunadas”, afirma.

Además, resalta que las personas en mayor riesgo de desarrollar un COVID-19 grave, que demande el uso de oxígeno, hospitalización o ingreso a una Unidad de Cuidados Intensivos, son “los no vacunados, los vacunados con dosis incompletas y las personas de la tercera edad, mayores de 60 años, y/ o aquellos que presentan alguna comorbilidad como obesidad, diabetes e hipertensión”.

LA CLAVE: CONTINUAR CON LAS MEDIDAS DE CONTENCIÓN

Hasta un mayor avance de la vacunación contra la COVID-19 a nivel mundial, que ayude a evitar la aparición de variantes de preocupación que puedan cambiar el rumbo de la pandemia, resulta importante seguir con las medidas de bioseguridad que han demostrado su eficacia: uso correcto de mascarilla KN95 o N95 (o la combinación de una mascarilla quirúrgica de tres pliegues más una de tela ajustada al rostro), la distancia social, evitar lugares cerrados y la ventilación de espacios, así como el lavado constante de manos.

El doctor Olórtegui resalta que seguir manteniendo las medidas de protección para prevenir el contagio de COVID-19 es clave por que “nuestra población, incluso dentro de los vacunados, existe la posibilidad, aunque en mínima proporción, que desarrolle enfermedad grave con complicaciones importantes”.

“Otro aspecto es que las personas que no desarrollen la enfermedad de forma grave, tengan una enfermedad leve o casi un curso indolente, son capaces de diseminar la enfermedad y, a través de los contactos y los contactos de nuestros contactos, la enfermedad puede seguir un curso de diseminación hasta poder encontrar a determinadas personas que cumplan con los requisitos de vulnerabilidad, que no estén vacunados o no tengan vacunación completa”, menciona.

El doctor Mayorga resalta que es fundamental seguir manteniendo las medidas básicas de protección para prevenir el contagio con la variante ómicron del nuevo coronavirus para “evitar un colapso o un nuevo colapso de nuestros sistemas sanitarios”.

“Al tratarse de una variante extremadamente contagiosa, el número absoluto de casos graves puede superar nuestra capacidad de oferta, tanto de oxígeno como de camas hospitalarias y camas UCI, tal como ocurrió durante la primera y segunda orla en la que muchas personas fallecieron ya sea en su domicilio o en la puerta del hospital por falta de atención médica frente a un sistema sanitario que había colapsado. Debemos recordar en todo momento que las medidas de protección y prevención que debemos mantener siguen siendo, en primer lugar, la vacunación con las dosis completas, en segundo lugar, el uso correcto de los respiradores KN95 o doble mascarilla cada vez que salimos de nuestro domicilio y vamos a estar en contacto con otras personas; y, en tercer lugar, evitar concurrir a lugares cerrados o poco ventilados con una gran concentración de personas”, finaliza.

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