Perder el trabajo causa tanto impacto como terminar una relación de pareja

Especialistas explican que una persona debe pasar por un tiempo de luto ante un despido y que debe asumir la mejor actitud aunque sea un tiempo difícil.

El número de personas desempleadas se ha incrementado en los últimos años en el Perú. La mayoría siente inquietud e inseguridad por no tener un trabajo. Los especialistas aseguran que esta sensación puede durar entre 2 meses o 1 año en promedio, y que la clave para no caer en depresión es el ritmo de búsqueda y la reflexión. 

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), solo en este verano más de 19,800 trabajadores quedaron como desempleados en Lima Metropolitana y de esos solo el 7% buscó un trabajo o se reincorporó al mundo laboral.

El comportamiento de un desempleado varía en relación a la razón por la que no tiene empleo: un despido no es lo mismo que una renuncia. “Una relación laboral es como una relación de pareja y necesita un tiempo de luto. En una relación sentimental, a veces la persona no es la indicada o tiene objetivos diferentes. En ese caso el divorcio suele ser lo mejor: la desvinculación. La persona añora su relación laboral y en realidad a veces le hacen un favor al dejarla ir o al despedirla”, comenta la psicóloga Jacqueline Rojas.

Perder un trabajo no siempre es algo malo, pero usualmente se lo considera así. Esto depende de las condiciones sociales y familiares de la persona: si tiene deudas, compromisos con la educación de sus hijos, si se siente presionado por su entorno laboral o si considera que en su país no hay oportunidades. “Un desempleado puede que no sepa de qué manera actuar o con qué medios. Siente una limitación porque ve impedido su éxito económico y su futuro profesional: completar estudios, comprarse una casa o pagar el carro. Se siente frustrado”, advierte la psicóloga.

Según Rojas, un trabajador con una remuneración alta se siente compensado por su tiempo de trabajo en la empresa, pero alguien sin una cobertura económica sustancial sentirá incertidumbre.

EL DESEMPLEO COMO OPORTUNIDAD

El desempleo se debe asumir como una oportunidad para disfrutar de un tiempo de reflexión. Si bien es una situación de angustia, también es una oportunidad para cambiar las ideas negativas. La actitud es muy importante. Si un trabajador considera que no sirve para el medio en el que trabaja, entonces su tiempo como desempleado pasará lento y será deprimente.

Sonia Igei, psicóloga especialista en Recursos Humanos, asegura que la situación de un desempleado debe ser un momento de introspección, de análisis a conciencia. “La persona tiene un momento para reflexionar y replantear sus metas. Los descansos son importantes para ver hacia dónde estamos yendo, qué queremos conseguir y qué estamos buscando”, explica.

Los problemas de salud física tocan a la puerta del desempleado. El estrés tiende a bajar los niveles de defensa de la persona. Existen trabajadores que durante mucho tiempo vivieron a un ritmo rápido y luego cuando ingresan en las filas del desempleo experimentan letargo ─cansancio por inactividad─, contracturas o adormecimiento de los músculos. 

Buscar trabajo es un trabajo. Una persona sin empleo necesita adecuarse a un nuevo ritmo: el de las entrevistas laborales, los cursos gratuitos y el networking. En efecto, la salud mental se ve afectada por la inestabilidad económica, pero esta se puede contrarrestar con una actitud positiva y perseverante. Plantearse nuevos objetivos y mantenerse activo son las recomendaciones para esta difícil etapa.