padre e hija
Es importante que padres, madres y cuidadores puedan proteger a sus hijas e hijas y cuenten con las herramientas necesarias para promover su desarrollo, salud y bienestar durante la crisis. | Fuente: Shutterstock

Todo ha cambiado muy rápido y las medidas tomadas por los gobiernos para prevenir el contagio de la COVID-19, como las cuarentenas generales y el llamado a que la población permanezca en casa, también ha significado el cierre de los centros de cuidado, jardines de niños y escuelas. De esta manera, las madres, padres y cuidadores se han visto obligados a cambiar su rutina y se encuentran preocupados por lo que pueda pasar en el futuro.

Para los niños y niñas pequeños, la pandemia también es una situación nueva y se dan cuenta de que algo está pasando. Por ello, es relevante recordar que los menores perciben cuando hay cambios a su alrededor y pueden sentir las emociones de los adultos que los rodean; pero como no siempre entienden lo que sucede, esto les puede generar ansiedad, preocupación y miedo.

Aun en tiempos de crisis debemos prestar atención a la primera infancia, pues estos primeros años de vida son esenciales para el desarrollo del cerebro y, además, su bienestar físico y emocional dependen de sus experiencias e interacciones con los adultos. Según Unicef, durante esta crisis global, millones de niños y niñas están en peligro de no alcanzar su máximo potencial y se ha documentado que el estrés que viven los adultos debido a las consecuencias socioeconómicas, expone a las niñas y niños pequeños a mayores riesgos de abuso físico y psicológico, e incluso de abandono.

¿Qué reacciones se puede percibir en los niños y niñas?

Todos los niños y niñas tienen derecho a desarrollar su máximo potencial durante sus primeros años de vida, por lo que es fundamental continuar prestando atención a su desarrollo aun durante los tiempos difíciles causados por la COVID-19.

Es necesario tener paciencia y entender que los cambios o reacciones que pueden ocurrir en los niños y niñas durante la emergencia son esperables. Además, es importante saber que los niños y niñas pequeños pueden expresar sus emociones de distintas formas y en distintos tiempos, ya que mientras algunos reaccionan al estrés de inmediato, otros pueden mostrar signos de dificultad mucho más tarde. Esto se debe a que se encuentran en una etapa donde aún están desarrollando el lenguaje y aprendiendo a identificar sus emociones, pero muchas veces no saben cómo nombrarlas o expresarlas.

La forma en que un niño reacciona y los signos comunes de angustia pueden variar según la edad del niño, las experiencias previas y la forma en que el niño normalmente afronta el estrés.
La forma en que un niño reacciona y los signos comunes de angustia pueden variar según la edad del niño, las experiencias previas y la forma en que el niño normalmente afronta el estrés. | Fuente: Shutterstock

Los pequeños muchas veces se expresarán a través de reacciones o cambios que pueden extrañarte. A continuación, te contamos cuáles son estas señales, de acuerdo con Unicef, para que puedas entenderlas y acompañar mejor a tus pequeños:

0 a 2 años

  • Problemas con el sueño, como despertar más seguido, dormir menos o aumento de pesadillas.
  • Pueden aumentar o disminuir las ganas de comer.
  • Aumenta la irritabilidad, que quiere decir que pueden llorar más que lo habitual o tener rabietas más seguidas a veces sin alguna razón muy clara.
  • Aumento de su necesidad de estar contigo o con los adultos que lo cuidan.

2 a 3 años

  • Problemas para dormir, como no querer acostarse, le cuesta trabajo quedarse dormido, duerme menos y puede tener pesadillas o terrores nocturnos, o no quiere dormir solo.
  • Aumenta la irritabilidad, que a esta edad quiere decir que está más nervioso o ansioso, se enoja más y puede hacer rabietas sin que entiendas mucho la razón.
  • Pueden aparecer miedos sin motivo o llantos que no entiendes por qué ocurren o que son de mucha intensidad en relación a la razón que los inicia.
  • Aumento de su necesidad de estar contigo o con los adultos que lo cuidan.
  • Pueden aparecer conductas que se llaman “regresivas”, eso quiere decir que vuelven a hacer cosas que hacían de más pequeños, como por ejemplo comienzan a orinarse sin avisar o a hablar como bebés.
  • Hay niños que incluso pueden tener síntomas de mareos, dolor de cabeza o dolor de estómago, pero es importante que consultes a personal de salud si estos se mantienen.

¿Qué podemos hacer para ayudarlos?

Ahora que puedes identificar cuáles son las reacciones más comunes en los niños y niñas frente a los cambios durante la pandemia, puedes seguir las siguientes recomendaciones para ayudarlos:

Explicarle lo que está pasando: Con un lenguaje que sea sencillo y pueda comprender según su edad. Es muy importante darle espacio para hacer preguntas o plantear temores.

Contenerlo: abrazarlo, ponerte a su altura física, decirle que entiendes cómo se siente. Seguramente tú estás pasando por emociones parecidas solo que tienes más formas de expresarlas.

Manejar amorosamente los llantos o rabietas: lo mejor es acogerlo entendiendo la emoción que tiene. Recuerda que nadie conoce a tus hijos mejor que tú y solo debes confiar en ti.

Es importante mantener la calma, ponerse a su altura física, esperarlo y acompañarlo hasta que se vaya calmando. Tu estado de calma lo irá tranquilizando y poco a poco vas a poder hablar con él para ayudarlo a entender lo que le pasa.

Ayudar a los niños a “traducir” lo que sienten: esto significa ayudarlos a entender qué es eso que sienten, nombrar la emoción y relacionarlo con algo que le puede estar pasando.

Para ello, ayuda mucho hacerlo con frases tranquilizadoras como: “Siento que estás enojado porque quieres estar con tus amigos, y lo entiendo, ¿te gustaría que llamáramos al amigo que extrañas?”. Si tu hijo o hija tiene alguna discapacidad que requiera formas alternativas de comunicarse, puedes buscar la forma de expresión que le resulte mejor, lo importante es que le ayudes a mostrar de alguna forma cómo se siente.

Darse espacios para estar presentes en las interacciones con los niños: seguramente estarás combinando las tareas del hogar, trabajo y además tienes que cuidar a los niños. Son muchas cosas a la vez, y es importante que no te sobre exijas.

Puede funcionar comenzar el día con una actividad en donde estés disponible para los niños y puedas ofrecerles tu cariño, lo que tendrá un impacto positivo a lo largo del día. En el resto del día, puedes combinar tus tareas con ratos destinados a estar con ellos.

Cuidar las rutinas diarias: es importante establecer rutinas diarias en la casa y es algo que puede ayudarlos a sentirse seguros.

Recuerda cuidar los horarios de sueño, mantener las horas de las comidas y tener planificadas algunas actividades diarias; aunque también es importante estar abiertos a cambios en la rutina si es que ves que los niños van necesitando otras cosas. Lo importante es ver lo que tu hijo o hija va necesitando porque quizás se sienta más seguro y protegido con rutinas fijas o quizás lo que necesita es tiempo de juego libre o de conectarse con sus amigos por teléfono o virtualmente.