Humanidad y esperanza peruana en épocas nefastas

Siempre habrá una batalla entre nuestros instintos altruistas y egoístas, nuestra apertura y nuestra protección.

¿Estamos de acuerdo en que la naturaleza humana es solidaria o es una realidad que aun suena a lejanía o utopía? Según Rutger Bregman en su nuevo libro Humankind (Humanidad), tenemos una visión bastante pesimista, no de nosotros mismos exactamente, sino de todos los demás. Vemos a otras personas como egoístas, poco confiables y peligrosas y, por lo tanto, nos comportamos hacia ellos con defensa y sospecha. Así concibió el filósofo del siglo XVII Thomas Hobbes nuestro estado natural, creyendo que todo lo que se interponía entre nosotros y la anarquía violenta era un estado fuerte y un liderazgo firme.

Pero al seguir a Hobbes, argumenta Bregman, nos aseguramos de que la visión negativa que tenemos de la naturaleza humana se refleje en nosotros. En cambio, pone su fe en Jean-Jacques Rousseau, el pensador francés del siglo XVIII, quien declaró famosamente que el hombre nació libre y fue la civilización –con sus poderes coercitivos, clases sociales y leyes restrictivas lo que lo puso encadenado.

El miedo al colapso civilizado, según Bregman, es infundado. Es el resultado de lo que el biólogo holandés Frans de Waal llama "teoría de la chapa", la idea de que justo debajo de la superficie, nuestra naturaleza bestial está esperando a estallar. En realidad, parafraseando a Bregman, cuando las personas están sujetas a la desesperación por la enfermedad de sus familiares o cuando los desastres naturales en Perú aplican su furia sobre la gente, lo que es notable es el grado de cooperación y espíritu comunal que emerge en las personas.

"Siempre habrá una batalla entre nuestros instintos altruistas y egoístas, nuestra apertura y nuestra protección". | Fuente: Freeimages

Hay una gran cantidad de decencia humana tranquilizadora que debe ser tomada de este libro audaz y provocador de pensamientos y depositario de una gran cantidad de evidencia en apoyo de la afirmación de que el sentido de quiénes somos como especie ha sido distorsionado. Pero parece igualmente engañoso ofrecer la falsa elección de Rousseau y Hobbes cuando, claramente, la humanidad abarca ambos, ya que siempre habrá una batalla entre nuestros instintos altruistas y egoístas, nuestra apertura y nuestra protección, es lo mismo del drama humano.

Este drama no es ajeno a nuestra realidad nacional. A propósito de las elecciones, doscientos años después de “vida republicana”, seguimos con el drama primigenio de la humanidad: ¿qué esperar del otro? ¿Por qué tuvimos que llegar a esta situación? No existe día que no veamos en nuestras redes sociales pedidos de camas UCI y dejamos de pensar que esta realidad nunca debió existir. No es normal esta situación ¿Cómo enfrentarla con seriedad? No hay otra manera que votando a conciencia y pensando siempre en el bien común.

Lo que necesitamos es un gobierno que piense en las necesidades reales de la gente y no en manos invisibles del mercado que ha demostrado hasta el día de hoy una total falta de humanidad. Rutger Bergman plantea que los humanos somos, esencialmente, solidarios. Lo que ocurre es que estamos acostumbrados al horror y al espectáculo; gracias a aquellos medios que favorecen el sensacionalismo del lado oscuro. No nos dejemos engañar esta semana porque nuestro voto es fundamental para nuestra vida futura hoy más que nunca (pensemos en y para la comunidad). Las niñas y niños deberían de estar cargando sueños y no ataúdes.

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