El desplazamiento de los delincuentes

Los delincuentes se desplazan en forma distinta en la ciudad. Son, hasta cierto punto, microempresarios del crimen pues sus movimientos tienen una lógica de costo-beneficio.

Hace años, un falso gasfitero convenció a una tía mía de ingresar a su hogar para realizar un servicio. Nadie lo había contratado, pero se logró llevar las joyas de la familia. Años después, esa misma tía le abriría la puerta a ese mismo hombre con el mismo cuento.

Más allá de la anécdota, resulta particular que un ladrón de hogares regrese al mismo punto. ¿Quiso agarrar a mi familiar de lorna? ¿O los delincuentes eligen patrones geográficos al cometer sus delitos en respuesta a una lógica de desplazamiento que responde a una segunda lógica de costo-beneficio?

Un estudio muy interesante* comparó los desplazamientos de dos tipos de delincuentes que acá llamaremos “arranchadores” (ladrones que roban con o sin violencia en la calle) y ladrones de hogares (aquellos que se meten a una casa o departamento para robar). La investigación se centró en dos ciudades de Estados Unidos, pero sus resultados sugieren cierta generalización. Veamos.

Entre ambos tipos de delincuentes, hay diferencias que nos dicen mucho de la racionalidad con que planifican, ejecutan y miden en costos en sus actividades delictivas.

La data de las comisarías debería servir para identificar esos patrones de concentración y desplazamiento entre los delincuentes.
La data de las comisarías debería servir para identificar esos patrones de concentración y desplazamiento entre los delincuentes. | Fuente: Freeimages

Los “arranchadores” trabajan con un horizonte temporal inmediato y otro no inmediato. En el inmediato, tienden a concentrar sus robos en zonas puntuales. Piensen en los robos de la misma persona muy cerca de un mismo cruce de avenidas. Sin embargo, en la medida que se analiza su actividad a lo largo de varias semanas, despliegan una conducta distinta. Empiezan a explorar otras zonas, a ampliar su llegada. Cierran una zona y abren otra. Casi como abrir sedes nuevas de un negocio. Son zonas distintas a las anteriores y sin necesariamente mostrar un nexo geográfico entre ellas.

Quienes roban sistemáticamente hogares muestran una conducta diferente, pero también con parámetros decisionales temporales. Operan dentro de lo que consideran “zona de confort”, es decir, una parte relativamente pequeña de la ciudad donde se sienten seguros de delinquir. Ese confort tiene muchos orígenes. Falta de vigilancia, vecinos descuidados, poca gente en la calle, patrullaje muy eventual, escasa iluminación, etc. Quienes ejecutan esta actividad con recurrencia barren o llegan a cubrir una buena cantidad de hogares que ellos consideran robables. Incluso, pregúntenle a mi tía, son capaces de regresar al mismo hogar a robar.

Así, mientras que los “arranchadores” son nómades, podríamos decir que los asaltantes de hogares son semi-sedentarios. Esto tiene una explicación lógica. La ganancia de los arranchadores es al destajo y por eso deben moverse más geográficamente. Ganan más, mientras más víctimas encuentren y mientras más objetos se apoderen. No necesitan estudiar mucho a sus víctimas pues, además, encontrarlas es relativamente fácil. Son cazadores esperando alguien caminando impunemente con el celular expuesto, con una cartera jalable o simplemente adolescentes sin mayor posibilidad de reacción.

En cambio, los ladrones de hogares deben pasar más tiempo estudiando a sus víctimas, sus movimientos y midiendo la temperatura del barrio. No suelen estar tomados o drogados al cometer el delito. Deben identificar a qué hora salen y regresan los habitantes del hogar, quiénes se quedan, a qué hora parecen estar dormidos, qué medidas de seguridad tienen, cómo se mueve el vigilante de la cuadra, etc. Llevar a cabo todas estas tareas implica un costo de tiempo para el delincuente. Es su inversión. Como tal, sería muy caro para él moverse mucho para encontrar un nuevo hogar que robar. Por eso, concentra sus robos a tal punto, como señalé arriba, de robar nuevamente el mismo hogar.

En uno u otro caso, la data de las comisarías debería servir para identificar esos patrones de concentración y desplazamiento entre los delincuentes caserito. Con ello, el patrullaje policial podría tomar nuevos insumos y, esperemos, mayor efectividad.

 

* Hering, Amanda & Bair, Sean (2014). Characterizing spatial and chronological target selection of serial offenders. Applied Statistics. Journal of the Royal Statistic Society, 63(1), 123-140. https://rss.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/rssc.12029

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