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Con la entrega de esculturas en piedra a la iglesia de la comunidad de San Francisco de Pujas en la histórica ciudad de Vilcashuamán, Ayacucho, y una peregrinación de agradecimiento a la cantera de piedra-pagapu, el Centro de Culturas Indígenas del Perú – Chirapaq - celebró 25 años de vida institucional en contacto con las comunidades indígenas de la zona.
 
Niños y jóvenes de Ñoqanchiq, programa impulsado por Chirapaq, que promueve espacios para la recuperación de la identidad cultural de niños y jóvenes indígenas, prepararon una muestra de tallado en piedra.

También se realizó una exposición fotográfica y cantos a la biodiversidad llevada a cabo por los niños del pueblo, acompañados de música con waqrapuku, arpa y violín. Asimismo, se realizó un acto de renovación y gratitud a la tierra, de acuerdo a la cosmovisión andina en un ritual de hermanamiento con la comunidad.
 
La actividad contó con la participación de la fundadora del Chirapaq, Tarcila Rivera, quien promueve desde hace más de 25 años la defensa de los derechos de los pueblos indígenas del Perú y del mundo, y que gracias a su desenvolvimiento ha sido reconocida con el Premio Visionario otorgado por la Fundación Ford, que ha distinguido a 12 personalidades a nivel global. Tarcila Rivera empezó su labor pionera en su adolescencia en el pueblo quechua San Antonio de Pujas y hoy dirige una de las organizaciones más influyentes de América del Sur para los pueblos indígenas.
 
Las actividades por los 25 años de Chirapaq comenzaron en Lima con un Foro Público Internacional de Derechos de los Pueblos Indígenas en el que participaron expertos internacionales procedentes de México, Guatemala, Nicaragua, Chile, Estados Unidos y Canadá, así como talleres, mesas redondas, reconocimiento a personalidades e instituciones y celebración en comunidades.
 
Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú, trabaja ininterrumpidamente  en la lucha por la defensa y fortalecimiento de nuestra cultura e identidad y el reconocimiento de los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de los pueblos indígenas. Hoy tiene el orgullo y la satisfacción de haber contribuido a fortalecer la identidad cultural, el desarrollo de la educación y la salud intercultural, y  la revaloración de la dieta andina y amazónica.
 
Asimismo ha contribuido a la creación de espacios de articulación entre mujeres, niños, niñas y jóvenes andinos y amazónicos y principalmente por haber impulsado la formación y fortalecimiento de liderazgos en el plano local, nacional e internacional con propuestas e iniciativas que tienen actores con rostro propio.
 
En el año de conmemoración de su 25 aniversario, Chirapaq renueva su compromiso y hace un llamado a reflexionar sobre la riqueza de nuestra diversidad, a conocerla y a adherirse a la defensa por los derechos individuales y colectivos de nuestros pueblos a fin de construir una sociedad que se enorgullezca y enriquezca de su  múltiple diversidad  y permita el desarrollo con igualdad para todos y todas.