Javier Santaolalla llegó al mundo de las ciencias por mera curiosidad. A los 18 años decidió estudiar ingeniería y años más tarde obtuvo un doctorado en física de partículas. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Marcos Reátegui

Javier Santaolalla llegó al mundo de las ciencias por mera curiosidad. A los 18 años decidió estudiar ingeniería y años más tarde obtuvo un doctorado en física de partículas. Con el conocimiento adquirido ingresó como investigador al CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear por sus siglas en inglés) donde participó en las investigaciones que llevaron al hallazgo del Bosón de Higgs, llamado también "la partícula de Dios", uno de los descubrimientos más importantes de la física contemporánea.

Su trabajo como científico lo ayudó entender cosas sorprendentes sobre el funcionamiento del universo pero fue su espíritu de comunicador el que lo llevó a compartir ese conocimiento.

"Cuando hacia ciencia me gustaba mucho contar las cosas que veía porque algo que me gusta mucho es que en la ciencia hay temas que te dejan sin palabras cuando las entiendes. Es adictivo. Comencé a hacerlo de forma rutinaria en muchos formatos hasta que logré una cierta audiencia. Me propuse hacerlo de manera profesional y fue ahí mi salto. Una cosa llevó a la otra: comencé haciendo mucho espectáculo, luego empecé a escribir libros y finalmente llegué a YouTube", comenta.

EL PODER DE LA CIENCIA

"Sorprende que cuando se evalúa cuáles son los países más ricos del planeta, resulte que son los que más han invertido en ciencia. Hay muchas formas de generar riquezas, te das cuenta de que en los países mas potentes del mundo, el PBI viene principalmente de la industria y principalmente la tecnología. Un país de la espalda a la ciencia es un tipo de pensamiento cortoplacista", considera.

Para el autor y físico, la inversión en ciencia siempre da resultados, aunque a veces tarde en verse. "Es verdad que la ciencia va a requerir de mucho tiempo pero es un pensamiento de alguien inteligente que piensa en un futuro. El mundo nos ha demostrado que el camino largo- que es el de apostar por la educación - es un camino muy largo pero que tiene muchisimo mas recorrido. Ojalá los gobiernos se den cuenta", menciona.

Javier Santaolalla llegó al mundo de las ciencias por mera curiosidad. A los 18 años decidió estudiar ingeniería y años más tarde obtuvo un doctorado en física de partículas. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Marcos Reátegui

"LAS EXPLICACIONES SIMPLISTAS GENERAN DESENCANTO"

Para Santaolalla, el éxito en YouTube está en conocer al público. En su caso, en cada uno de sus tres canales en la plataforma emplea un lenguaje diferente. "La gente sabe mucho y uno de los mayores errores que comete alguien que quiere dar a conocer la ciencia es creer que el resto del mundo es tonto. Es un gravísimo error por que la gente es lista y si le cuentas las cosas bien va a investigar, va a aprender", explica.

El booktuber español comenta que simplificar las cosas genera desencanto. "Hay un comentario que se repite mucho en los videos 'no he entendido nada pero me ha encantado' y creo que no hay que despreciar la sensación que muchas veces tiene la gente de no entender nada. Si es un 'no entender nada' ordenado a la gente le produce ganas de seguir, lo que no puedes es generar frustración en la gente, pero si consigue que vaya entendiendo de forma gradual", menciona.

La ciencia es una disciplina de rigor. En la era de Internet, donde la información es de fácil acceso resulta importante distinguir el contenido verdadero del poco exacto. "El objetivo es aprender a distinguir que es verdadero y que no. Ahora que vivimos en un mundo donde no es difícil conseguir la información sino saber cuál es importante y que no", afirma.

RECUPERAR LA INTELIGENCIA FÍSICA

El más reciente texto de Santaolalla nos acerca a uno de nuestros conocimientos más naturales: la inteligencia física. "Cuando observas un niño pequeño, un bebé, como se comporta, vez que poco a poco está interaccionando con su entorno y está probando las cosas. Cuando un niño está tirando las cosas, cuando chupa algo, cuando toca algo no está haciendo las cosas por fastidiar o por molestar, sino que está en su ADN escrito que la subsistencia de una especie está basada en entender el entorno. Entonces está en nuestro ADN jugar, preguntar, tener curiosidad, examinar", menciona.

El físico explica que eso hace que realicemos tareas diarias de una manera natural que coincide en cómo actúa un científico. "Un científico trabaja como un bebé: ves algo, lo pruebas, estudias lo que pasa, das una hipótesis que intenta explicar. Este libro intenta recuperar ese yo curioso que todos tenemos, ese espíritu muy humano de intentar entender las cosas y esa naturaleza que nos impulsa a ser curiosos entonces en este libro lo que se intenta un poco es recuperar esta faceta que esta dentro de nosotros y que por desgracia casi todos se han apagado", resalta.

Todos podemos recuperar esa inteligencia. "La naturaleza del ser humano hace que continuamente estemos buscando patrones, cosas que se repiten: cuando vemos varias cosas que responden a causa-efecto, entonces lo que hacemos es predecir", afirma.

Javier Santaolalla llegó al mundo de las ciencias por mera curiosidad. A los 18 años decidió estudiar ingeniería y años más tarde obtuvo un doctorado en física de partículas. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Marcos Reátegui
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